Ruido de máquina, silencio y una puerta que nadie abría: el hallazgo en el hotel de Haedo
El ruido de una máquina encendida durante horas puso en alerta a todo un hotel de Haedo. Cuando el recepcionista decidió abrir la puerta de la habitación 19, encontró una escena que todavía nadie puede explicar del todo. El dato que reserva la investigación cambia por completo el rumbo del caso.
Un huésped de 45 años fue encontrado sin vida en la habitación 19 de un hotel familiar de Haedo, con una amoladora encendida a su lado y un rastro de sangre que unía el baño con la cama. El caso, caratulado como muerte dudosa, tiene en vilo a los investigadores de Morón.
El hallazgo ocurrió este sábado por la noche, cuando un recepcionista del establecimiento ubicado sobre Juan B. Justo al 100 decidió subir al segundo piso. Desde hacía horas intentaba comunicarse con el huésped de la habitación 19, sin respuesta. El dato que terminó de inquietarlo fue sonoro: tanto él como otros pasajeros habían escuchado el motor de una máquina funcionando puertas adentro.
Al abrir, se encontró con una escena desconcertante. El hombre yacía sobre la cama, rodeado de un charco de sangre. Desde el baño partía una huella hemática de varios metros que llegaba hasta el cuerpo. Junto a él, todavía enchufada, seguía una amoladora, herramienta habitual en la construcción.
Quién era la víctima
La persona fallecida fue identificada como Octavio Augusto Gruszecki, de 45 años, vecino del barrio: vivía a pocas cuadras del hotel. Había llegado al mediodía del sábado y se registró sin reserva previa. Llevaba consigo una mochila con la amoladora, que había comprado esa misma mañana y cuya caja original conservaba.
El recepcionista dio aviso a la Policía. Minutos después, una médica de una ambulancia del SAME Morón constató el deceso.
La herida y la reconstrucción preliminar
Los investigadores establecieron que Gruszecki presentaba una herida profunda en el cuello causada por la amoladora. La lesión habría alcanzado la zona de la carótida y, según la reconstrucción preliminar difundida por Primer Plano Online, le habría provocado una pérdida masiva de sangre en pocos minutos.
La secuencia que manejan los pesquisas contempla que, tras la herida, el hombre habría logrado desplazarse desde el baño hasta la cama, lo que explicaría el rastro de sangre en la habitación.
Las hipótesis que analiza la Justicia
Por ahora, la investigación se enfoca en dos posibilidades: que Gruszecki haya usado la herramienta para quitarse la vida o que la lesión se haya producido de manera accidental al encender la amoladora. La intervención de un tercero está descartada, al menos de manera provisoria.
La autopsia será la que permita determinar con precisión las circunstancias de la muerte. La causa quedó a cargo de Valeria Courtade, titular de la Fiscalía N° 3 de Morón, quien ordenó tomar declaración a trabajadores del hotel y a familiares de Gruszecki. Buscan establecer si existía algún indicio previo sobre sus intenciones.
