Ruta 2: ¿cuatro paradas que transforman el viaje a la Costa en un festín?
¿Creías que la Ruta 2 era solo un camino al mar? Cuatro paradas gastronómicas convierten el viaje en una aventura culinaria. ¿Cuál elegirás?
El trayecto hacia la Costa Atlántica puede ser una odisea, pero también una oportunidad para deleitar el paladar. Cuatro paradas gastronómicas a lo largo de la Ruta 2 prometen convertir un simple descanso en una experiencia inolvidable. Desde las tradicionales medialunas de Chascomús hasta el café de especialidad en Castelli, estos rincones combinan sabor, tradición y productos artesanales.
La Ruta Provincial 2, uno de los corredores turísticos más transitados de la provincia de Buenos Aires, especialmente en temporada alta, ve pasar miles de vehículos en sus más de 370 kilómetros. Pero el viaje no tiene por qué ser solo llegar al destino; estos espacios invitan a frenar y disfrutar.
Atalaya: un ícono desde 1942
Fundado en 1942, el Parador Atalaya se ha ganado un lugar en el corazón de los viajeros. Esta empresa familiar, dedicada a la elaboración artesanal, se convirtió en un punto de encuentro intergeneracional en la Ruta 2.
Sus clásicas medialunas con café son casi una obligación, pero también ofrecen una amplia variedad de productos para llevar y seguir el viaje con algo rico.
La Matera: sabores caseros en Lezama
En el kilómetro 157, La Matera recibe a los viajeros desde hace más de dos décadas con una propuesta basada en producciones artesanales y regionales. Su carta incluye desde sándwiches clásicos de jamón y queso, salame y queso o bondiola, hasta combinaciones más atrevidas.
Opciones especiales como el queso azul, jamón crudo, rúcula, queso de cabra, aceitunas, morrones agridulces y frutos secos sorprenden a los paladares más exigentes. También hay alternativas vegetarianas, con tomate, berenjenas al escabeche, lechuga, zanahoria, repollo, aceitunas, queso y morrones agridulces.
Entre Pueblos: el arte del sándwich
En el kilómetro 122, dirección a Capital Federal, Entre Pueblos propone una parada con estilo. Su mobiliario moderno y detalles vintage crean un ambiente único, donde el sándwich artesanal es el protagonista indiscutible.
La carta es breve pero selecta: fiambres y carnes artesanales, combinaciones preparadas al momento. El pastrami ahumado con provolone, pimientos asados y rúcula, o el jamón crudo con cherries confitados y pesto de tomates secos son los favoritos. La mortadela artesanal con nuez también se destaca, pensada para comer bien sin demoras.
CafeQuevá: el placer del café en Castelli
En el kilómetro 174,5, CafeQuevá es un paraíso para los amantes del café. Rodeado de un entorno que invita a la pausa, funciona como cafetería de especialidad, con granos de todo el mundo molidos al instante.
Además de degustar, se pueden comprar granos y accesorios. Para acompañar, hay budines, panes de queso, medialunas calientes y tostadas con jamón y queso, incluyendo opciones sin gluten. En verano, los cafés fríos y limonadas son ideales para refrescarse antes de seguir rumbo a la Costa.