Ruta 8: los conductores ya no saben cómo esquivar los baches entre Pergamino y Colón
Los baches y la falta de señalización en la ruta 8 entre Pergamino y Colón tienen a los conductores al límite. ¿Hasta cuándo habrá que esperar por una solución?
El tramo de la ruta nacional Nº 8 que une Pergamino con Colón se convirtió en un dolor de cabeza para los automovilistas. Cada vez son más los que denuncian daños en sus vehículos por los profundos pozos que salpican la calzada, mientras la señalización brilla por su ausencia en varios sectores.
Vecinos, camioneros y transportistas que usan esta vía a diario aseguran que la situación empeoró en los últimos meses. Los baches, de distintos tamaños y profundidades, obligan a maniobras bruscas que ponen en riesgo la seguridad de todos.
¿Qué está pasando en la ruta 8?
El deterioro no es nuevo, pero se fue agravando con el tiempo. En el recorrido entre Pergamino y Colón, los pozos se profundizan y aparecen otros nuevos, modificando por completo las condiciones de circulación. Quienes conocen el camino ya identificaron los puntos más críticos, pero los que transitan por primera vez se llevan sorpresas peligrosas.
Los conductores reportan reventones de neumáticos, llantas dañadas y otros desperfectos mecánicos por los golpes contra los baches. Un problema que golpea directo al bolsillo, ya que las reparaciones no son baratas y muchos no tienen otra alternativa que usar esta ruta.
Señalización: un problema que se suma
Además de los baches, preocupa la falta de demarcación y cartelería. En una ruta de alto tránsito, la señalización es clave para prevenir accidentes, sobre todo de noche o con lluvia. Sin ella, los conductores van a ciegas y cualquier imprevisto puede terminar en una colisión.
La combinación de pozos y señalización deficiente crea un escenario de alto riesgo. Esquivar un bache puede hacer que un auto se desvíe de su carril y choque contra otro vehículo que viene de frente o circula en el mismo sentido.
¿Y el Gobierno nacional?
Mientras tanto, el Gobierno nacional avanza en el proceso para adjudicar la concesión del corredor, que incluye la futura Autopista Pilar-Pergamino. Esta obra es vista como estratégica para la región, pero hasta que se concrete, los usuarios deben seguir lidiando con una ruta en mal estado.
La demora en la definición genera incertidumbre. Los conductores se preguntan cuánto tiempo más tendrán que soportar este calvario y si las autoridades van a tomar medidas urgentes para paliar la situación mientras se resuelve la concesión.
Para Pergamino, el estado de esta conexión tiene un impacto directo en la economía local. La ciudad depende de esta ruta para el transporte de mercaderías e insumos, y cualquier demora o accidente afecta la producción y el comercio.
El tramo hacia Colón es usado a diario por cientos de personas que viajan por trabajo, estudio o trámites personales. A eso se suman los camiones y colectivos que transitan por la zona, lo que convierte a esta ruta en un corredor vital para la región.