Sacaron a los chicos de la placita por la comisaría: ahora quieren hacer 27 casas donde entrenan 70 pibes
Rita vive en Paraná XVI y sabe que la canchita es el único lugar donde los pibes del barrio tienen para jugar. Ahora un proyecto del IAPV podría cambiarlo todo: qué pidieron los vecinos y qué respondieron.
En el barrio Paraná XVI hay un terreno que, para las familias, vale mucho más que su superficie. Allí funciona desde hace años una canchita donde entrenan unos 70 chicos y que ahora podría desaparecer por un proyecto de viviendas. Los vecinos se organizaron y salieron a reclamar.
El predio está en inmediaciones de las calles Clark y Casiano Calderón, frente a la Comisaría 16ª. Según contaron a Elonce, el Instituto Autárquico de Planeamiento y Vivienda (IAPV) contempla construir allí 27 viviendas y otros espacios. Las obras podrían arrancar en diciembre.
Las familias aclararon que no están en contra de las viviendas. Lo que piden es que se preserve el espacio deportivo y recreativo, y una reunión con las autoridades para conocer los detalles del proyecto.
“Este es un lugar de contención para los chicos”
Rita, una de las vecinas autoconvocadas, fue clara con el planteo: “No es que no estemos de acuerdo con que se hagan viviendas. Entendemos que todo el mundo necesita una vivienda, pero no queremos que las hagan acá porque este es un lugar de contención para los chicos”.
La canchita no es solo un potrero. Todos los días la usan niños y adolescentes para jugar al fútbol, y los fines de semana se convierte en punto de encuentro para tomar mate y compartir celebraciones del barrio.
La historia de un espacio que nació de un vecino
Walter Flores es hijo de “Bolita” Flores, el hombre que impulsó la creación del espacio deportivo. Recordó el trabajo de su padre para convertir el terreno en un lugar de encuentro para las familias.
“Mi papá fue el fundador de esta canchita. Acá pasan todos los chicos del barrio. Organizó campeonatos de mujeres, de hombres, de todo tipo, para poder mantener este predio”, contó a Elonce.
Junto a su padre trabajaron en la instalación de los arcos y otras mejoras, incluso después de sufrir varios robos de elementos del lugar.
Walter también recordó que antes había una plaza en el sector donde hoy funciona la Comisaría 16ª, con juegos infantiles y espacio para que las familias se reunieran.
“Ya nos quitaron la placita por la comisaría. Ahora tenemos esto, donde los sábados y domingos se llena de gente que viene a tomar mate y compartir un momento recreativo”, manifestó.
En el lugar hay además un monolito que recuerda a su padre y su contribución a la comunidad. Para Walter, la canchita es mucho más que un terreno de fútbol: “Este es el patio de todos nosotros, el más grande que tenemos. Queremos luchar para que no se pierda”, sostuvo visiblemente emocionado.
La escuelita que reúne a 70 chicos
En el predio funciona la escuelita de fútbol 16 FC, coordinada por Malvina junto a otros dos profesores. Reúne a niños y adolescentes de distintos sectores de la ciudad.
“Tenemos una escuelita de fútbol que se llama 16 FC, con categorías desde la 2014 hasta la 2008. Damos prácticas de lunes a viernes, todos los días, y es una contención para los chicos”, explicó Malvina a Elonce.
Participan entre 60 y 70 chicos, que entrenan habitualmente de 19 a 20.30. “Estamos en lucha porque es el único espacio que tenemos para los chicos. Queremos que venga alguien, que hable con nosotros y nos explique por qué quieren construir acá”, reclamó.
La referente también advirtió que no hay alternativas cerca: existe otro terreno en inmediaciones de la escuela Juan XXIII, pero es privado y, según lo que saben los vecinos, también estaría contemplado para futuras construcciones.
Piden diálogo, no frenar las viviendas
Los vecinos insistieron en que su reclamo no busca impedir el acceso a la vivienda, sino evitar que el barrio pierda uno de sus principales lugares de recreación.
Rita destacó la función social de la canchita: “Los chicos salen de la escuela y vienen para acá. No están en la calle, disfrutan del deporte y tienen un lugar donde estar”.
Y agregó: “Necesitamos que revean la situación. Esto también es algo simbólico y sentimental para el barrio. Lo principal es que los chicos no se queden sin su lugar”.
Walter, por su parte, pidió que las autoridades se acerquen a escuchar a las familias y consideren la importancia del espacio como ámbito de contención.