Salario básico: el piso que busca el Gobierno para las paritarias y el techo que no negocia
La Secretaría de Trabajo quiere fijar un piso de $860.000 en mano para las nuevas paritarias, pero el Gobierno mantiene un techo de aumentos. La propuesta ya genera ruido entre las empresas y los gremios.
La Secretaría de Trabajo impulsa un nuevo esquema para las negociaciones paritarias: un piso salarial de $860.000 en mano, unos $1.070.000 brutos, y un techo de aumento del 2% mensual. La iniciativa, que todavía no está escrita, busca ordenar las discusiones salariales en un contexto de fuerte pérdida de poder adquisitivo.
Según pudo saber LM Neuquén, la propuesta fue planteada a sindicatos y empresas, aunque no hay muchos convenios que hoy paguen por debajo de ese monto. La medida se conoce en medio de las negociaciones para actualizar el Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM), que sigue en $376.700, y que este año tuvo un primer encuentro entre la CGT y las cámaras empresarias que no llegó a buen puerto.
Qué hay detrás del piso salarial
La idea, que impulsa el secretario de Trabajo, Julio Cordero, apunta a garantizar un ingreso mínimo de referencia para los trabajadores registrados. Sin embargo, desde las patronales ya advierten que no todas las empresas podrían cumplir con ese piso, y en el sector gremial la propuesta genera expectativa pero también cautela.
En paralelo, el Gobierno mantiene su política de no homologar acuerdos que superen el 2% mensual de aumento. El ministro de Economía, Luis Caputo, busca evitar una aceleración de la inflación y por eso mantiene los salarios con rienda corta. De hecho, los datos oficiales muestran que en junio los salarios del sector privado registrado subieron 1,9%, por debajo del 2% de mayo y muy lejos del 4% de abril.
Luciana Mosquera, HR & Payroll Senior Manager de TMF Group Argentina, explicó que en el primer semestre los salarios acumularon una suba de 14,5% y 29,6% interanual. “Para las empresas, esta desaceleración en el ritmo mensual permite empezar a trabajar con una dinámica salarial más moderada, aunque sigue siendo necesario revisar con frecuencia presupuestos de nómina y estrategias de compensación”, señaló.
La pérdida contra la inflación
El dato general de salarios subió 2,9% en junio, pero la especialista marcó diferencias por segmento: el privado registrado avanzó 1,9%, el sector público 3,4% y el privado no registrado 4,4%. “Para una compañía, especialmente una internacional que necesita proyectar costos laborales en Argentina, el promedio general no alcanza: la referencia más útil es la evolución del segmento en el que efectivamente opera y contrata”, indicó.
Con una inflación acumulada del 17% en el primer semestre, los asalariados formales perdieron 2,5% de poder de compra. En ese escenario, el Palacio de Hacienda confía en que la baja de la inflación y la recuperación de los salarios reales ayuden a resolver el problema de la mora en créditos personales y tarjetas, aunque Caputo no participa directamente en esta movida.