Salen sin celular al cerro: el equipo que llevan en la guantera cuando no hay ni una rayita de señal
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Salen sin celular al cerro: el equipo que llevan en la guantera cuando no hay ni una rayita de señal

El celular marca la rayita tachada a media hora de dejar el asfalto y, cuando todo lo demás falla, aparece el equipo que casi nadie mira. Lo que usan las cuadrillas salteñas para no quedar incomunicadas en plena quebrada.

Son las siete de la mañana y la camioneta de la cuadrilla abandona el asfalto. Media hora más tarde, el teléfono del capataz ya muestra la rayita tachada. Lo que viene es una quebrada, un alambrado que hay que reparar y varios kilómetros de huella. Si alguien se lastima o el vehículo se encaja en el ripio, el mensaje no va a salir por WhatsApp.

Esa escena se repite en fincas, obras viales, tendidos eléctricos y puestos ganaderos de buena parte del interior salteño. Los que trabajan lejos de las antenas encontraron la vuelta hace tiempo con herramientas que en la ciudad casi nadie registra: la radio de base en el puesto, el handy colgado del cinturón y un equipo satelital guardado en la guantera para cuando todo lo demás falla.

El handy, el primer recurso

Se trata de una radio portátil que emite y recibe en una frecuencia asignada, sin depender de ninguna red de telefonía. Así se comunican el que maneja la máquina y el que tensa el alambre, o el capataz con el puestero que quedó abajo.

Su límite es físico. Según explican los fabricantes, el alcance está atado a la línea de vista entre los equipos, y el relieve, la vegetación e incluso la carrocería del vehículo lo reducen. En zona de cerros, dos personas separadas por una loma pueden quedar incomunicadas aunque estén a poca distancia.

Por eso los establecimientos grandes instalan una repetidora en un punto alto, que recibe la señal y la retransmite. Dos handies que no se escuchan entre sí consiguen hablar si ambos logran alcanzarla.

Cuando el cielo tiene que estar despejado

Los mensajeros y teléfonos satelitales no necesitan antenas en tierra, aunque exigen algo que en la montaña escasea. Un proveedor de conectividad satelital señala que la antena requiere una vista despejada del cielo en 360 grados, y menciona como obstáculos las montañas, los valles, las laderas y los árboles con follaje. En un cañón muy cerrado, según esa fuente, la espera entre una conexión exitosa y la siguiente puede llegar a dos horas.

Analógico o digital: la diferencia se nota al alejarse

Durante décadas los handies fueron analógicos, y muchos siguen siéndolo. A medida que el que habla se aleja, el audio se llena de ruido hasta volverse inentendible. Un equipo digital, en cambio, convierte la voz en datos y la envía con códigos que permiten detectar y corregir errores en la recepción.

En radios profesionales, el estándar digital más difundido es DMR, una norma abierta del Instituto Europeo de Normas de Telecomunicaciones (ETSI). De acuerdo con la asociación que agrupa a los fabricantes de esta tecnología, la voz se mantiene clara hasta los bordes de la cobertura.

Además, DMR divide un canal de 12,5 kHz en dos intervalos de tiempo alternados, lo que habilita dos conversaciones simultáneas en el mismo canal. Como cada llamada usa uno solo de esos intervalos, el transmisor descansa la mitad del tiempo, y la asociación estima hasta un 40 % más de tiempo de conversación por carga frente a un equipo analógico.

Para quien ya tiene una red armada, DMR utiliza el mismo ancho de canal que los sistemas analógicos, de modo que la migración puede hacerse sobre las frecuencias en uso, y suma mensajes de texto y posición GPS. Antes de renovar equipos conviene repasar las diferencias entre un handy analógico y uno digital, porque la elección condiciona la compatibilidad con el resto de la flota.

El trámite que muchos pasan por alto

Hay un punto legal que suele quedar de lado. La Ley 27.078 define el espectro radioeléctrico como un recurso de dominio público administrado por el Estado nacional, y el ENACOM es la autoridad que lo gestiona. Su reglamento de espectro, aprobado por la Resolución 682/2023, fija cómo se asignan frecuencias y se autorizan estaciones.

Una empresa o un productor que quiera operar su propia red tiene que tramitar el permiso de uso de frecuencias ante ese organismo, mejor antes de comprar los equipos. Para la radioafición, la licencia se gestiona a través de un radio club o una institución autorizada y, desde la Resolución ENACOM 1186/2024, no tiene límite de tiempo.

Después viene el oficio: baterías de repuesto cargadas, un canal y horarios fijos de contacto, el recorrido avisado en el puesto y una prueba de alcance en el terreno antes de depender de él.

Lo que sirve para cualquier viaje a zonas aisladas

Esas costumbres valen también para el que sube un cerro un fin de semana o encara un camino de ripio hacia la Puna. Un par de handies mantiene unido a un grupo que se dispersa, aunque sin repetidora cubre poco en terreno quebrado. Un mensajero satelital sirve de respaldo para pedir ayuda si se lo usa desde un claro o una altura con buena porción de cielo. Y dejarle el itinerario a alguien de confianza sigue siendo la medida más barata.

Un esquema mixto que llegó para quedarse

La cobertura celular va a seguir sumando rutas y parajes, pero el relieve salteño impone un techo difícil de saltar. Lo más probable es que se afiance el esquema mixto, con radios digitales para el trabajo diario y enlaces satelitales cada vez más chicos como red de seguridad. Aquella cuadrilla va a seguir saliendo sin señal en el celular, y con algo de planificación eso dejará de ser un problema.

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