Era gruñón, desconfiado y no regalaba una. Desde el aeropuerto de El Plumerillo, Felipe Acevedo se volvió un personaje temido por los dirigentes que hacían cualquier cosa para no cruzarlo al aire. Murió a los 79 años y sus colegas lo despiden.
Felipe Acevedo tenía 79 años y murió este sábado. Sus colegas lo despiden con reconocimiento y cariño, recordando a un periodista que no regalaba nada y que se ganó un lugar en la profesión a fuerza de trabajo.
Gruñón, serio y directo. Desconfiado, como corresponde a un periodista. Así lo describen quienes lo trataron de cerca. Y así se mostraba al aire.
El hombre que no se dejaba gambetear
Muchos lo van a recordar por sus salidas al aire desde el aeropuerto de El Plumerillo para Canal 9. En esas coberturas, los políticos y dirigentes hacían lo imposible por esquivarlo: algunos esperaban a llegar cuando él no estuviera al aire, con tal de gambetear sus preguntas incisivas.
Esa imagen quedó grabada en la memoria de la audiencia mendocina: el periodista firme, micrófono en mano, esperando la respuesta que el entrevistado intentaba evitar.
Bicicleta y oficio
Estaba enfermo, pero aún así montaba su bicicleta para recorrer el tiempo, contra quien pedaleaba con gusto y empeño. No se quedaba quieto ni siquiera cuando el cuerpo le pedía otra cosa.
Sus columnas y notas en el diario Los Andes eran esperadas. Eran tiempos de talento y arrojo, sin inteligencia artificial ni cobardía, según lo recuerdan sus colegas.
Se lo recordará como un hombre de bien. La despedida de la profesión es con reconocimiento y cariño para quien hizo del oficio una forma de vida.