Salió a la calle con una bandera cubana, lo condenaron a 5 años y ahora revela lo que encontró adentro
Lo condenaron a cinco años por salir a la calle con una bandera cubana. Ahora, ya libre y exiliado, Otero Alcántara dice que el verdadero problema de la dictadura no es el embargo: es la corrupción. Y explica por qué.
El artista cubano Luis Manuel Otero Alcántara pasó cinco años en el penal de máxima seguridad de Guanajay por haber salido a la calle el 11 de julio de 2021 con una bandera cubana a reclamar libertad. Hoy, ya liberado y exiliado en Estados Unidos, asegura que el problema de fondo de la dictadura que lo encarceló no es el embargo ni la economía: es la corrupción.
Otero Alcántara habló con LA NACION desde un hotel en Washington DC, donde fue a recibir el Premio a la Democracia 2026 que otorga la Fundación Nacional para la Democracia (NED). Su amigo y colega, el rapero Maykel Osorbo, autor de "Patria y Vida", también fue galardonado, aunque sigue preso en la isla.
De las calles del Cerro al penal de Guanajay
El 11 de julio de 2021, decenas de miles de cubanos salieron a manifestarse en las principales ciudades del país. La escasez de alimentos y medicamentos, los apagones interminables, la crisis sanitaria del Covid-19 y la falta de libertades civiles y políticas habían colmado la paciencia. Fue la mayor protesta espontánea en varias décadas. La canción "Patria y Vida" se convirtió en el himno de ese hartazgo.
Otero Alcántara, que ya tenía antecedentes en movimientos de protesta, fue arrestado y condenado a cinco años tras un juicio sumario. Ese día hubo más de 1500 detenidos, entre ellos muchos artistas del Movimiento San Isidro, el colectivo que reclama por la libre expresión desde hace años. Osorbo fue condenado a nueve años y sigue tras las rejas con una salud muy delicada.
La revista Time lo incluyó ese año entre las 100 personalidades más influyentes del mundo. El artista chino Ai Weiwei declaró su admiración por su lucha. Amnesty International lo declaró prisionero de conciencia y lanzó campañas globales por su liberación.
"La prisión me hizo más humano"
En la entrevista, Otero Alcántara describió los tormentos que soportó: encierros solitarios, la obligación de desnudarse junto a su pareja y familiares durante las visitas, la falta de atención médica y castigos como retirarle el colchón de paja de la celda para que no pudiera descansar. A medida que su caso tomó estado público internacional, las condiciones mejoraron de a poco.
Dice que la cárcel lo transformó. "Yo creo que la prisión me ha hecho más humano", afirmó. Contó que convivió con asesinos y que, aun en el horror, aprendió a ver fragmentos de humanidad. "Empiezas a valorar cosas tan sencillas como tomarte un vaso de agua fría, tu familia". Y agregó: "Si tú resistes el castigo más fuerte que puede tener una persona, que es el encierro, tu cuerpo reacciona y te vuelves una persona sumamente poderosa".
Sobre el régimen penitenciario, explicó que los presos políticos no tienen los mismos derechos que los comunes: no acceden a libertad condicional, ni a salidas laborales, ni a reducciones de condena. "Los presos comunes pueden pasar presos solo ocho meses de cada año de condena. Los presos políticos no tienen ese derecho", detalló.
"No es una metáfora, es un genocidio"
Otero Alcántara describe lo que ocurre en Cuba como "un verdadero genocidio". Dice que la gente muere por falta de atención médica, por consumir agua contaminada de napas subterráneas, por enfermedades raras que nadie estudia, por desnutrición. Que los hospitales están sin electricidad y que ancianos y niños mueren sin asistencia. Que los maestros no llegan a las escuelas. Que un dolor de muela puede durar meses porque nadie lo resuelve.
"Si, es una palabra muy fuerte, obviamente. Pero es literalmente lo que está ocurriendo. No es una metáfora", insistió.
Para él, la corrupción es el corazón del problema. "El gran problema de la dictadura cubana ni siquiera es económico, es la corrupción, porque ellos tienen millones de dólares guardados". Y apuntó: "Tú ves a Díaz-Canel y a sus hijos viviendo en Europa y en hoteles de lujo. ¿El bloqueo no les afecta?".
El embargo, la doble moral y la presión internacional
Consultado sobre el argumento de que las sanciones de Estados Unidos son la causa del sufrimiento del pueblo cubano, Otero Alcántara respondió con dureza: "Cuando los soviéticos mandaban miles de millones de rublos a Cuba, también había más represión que nunca, presos políticos, estudiantes presos y artistas perseguidos. Hay sesenta años de ejemplos".
Para él, el pueblo sufre porque vive bajo una dictadura, no por el embargo. Incluso fue crítico de la herramienta: "Lo que me genera más problema es que el embargo no ha sido una herramienta eficaz para romper la dictadura". Y pidió una solución que venga del propio pueblo cubano: "un estallido social, una intervención, lo que sea".
También cuestionó que la presión sea solo norteamericana. "Debería existir una presión por parte de los europeos, de los países latinoamericanos, de los países de África". Y disparó contra la doble moral de ciertos sectores de izquierda: "Hace unos días escuché que había un grupo de personas de izquierda pidiendo sanciones para Israel. Se puede pedir sanciones para Israel, pero ¿apoyar una dictadura como la cubana? Es una doble moral rara y complicada".
Arte, barrio y activismo
Otero Alcántara nació en diciembre de 1987 en el barrio del Cerro, un barrio popular y marginado de La Habana. Empezó irrumpiendo en el espacio público con sus esculturas y dando talleres. Cuenta que veía a sus amigos de la infancia caer presos, morir por vender drogas o irse del país sin esperanza. Eso lo llevó al activismo.
"Empiezo a pintar las paredes, a dar talleres a los niños y ahí comienzan a perseguirme. Me ponían multas y me obligaban a borrar mi trabajo", relató. Cualquiera que trabajara por fuera del sistema estatal era perseguido. "Por eso se nos tildaba de contrarrevolucionarios".
Su lucha incluyó también a la comunidad LGBTQ+, a los defensores de los animales y a la comunidad negra. "La idea es que si tú ves a alguien sufriendo y te sientes identificado, te involucras. Porque al final la idea es vivir en un mundo donde todos se sientan un poco bien, todo el mundo tenga un espacio para poder ser feliz, para poder ser libre".
Una sociedad civil que despierta
Sobre el presente de las protestas en la isla, Otero Alcántara se mostró esperanzado. Asegura que desde el 11 de julio de 2021 no pararon las manifestaciones y que hay más de mil presos políticos, en su mayoría gente común: artistas, intelectuales, madres, padres, personas mayores, incluso niños. "No fueron activistas que decidieron tomar la política como un oficio", subrayó.
"Hay una sociedad civil que se está construyendo y eso me tiene súper esperanzado", dijo. Pero advirtió que construir una democracia es un proceso complejo y que el régimen seguirá combatiendo. "Vamos a necesitar instituciones internacionales para vigilar esos espacios, porque va a haber gente que intentará destruir esto desde adentro".
Pese a todo, confía: "Tengo fe en que el trabajo en favor de la libertad logrará poner fin a la dictadura. Creo que su fin está cerca".
Luis Manuel Otero Alcántara nació en La Habana en diciembre de 1987. Artista autodidacta, lideró el Movimiento San Isidro. Fue detenido una decena de veces antes del 11 de julio de 2021. Salió en libertad el 7 de julio pasado, dos días antes de completar su condena, y aceptó el destierro como condición. Vive en Miami. En 2022 ganó el Premio Claus Impact, otorgado por la corona neerlandesa.