Salió de Brasil en un avión argentino y Rubio salió a aclarar quién lo dejó entrar
Un avión con matrícula argentina, una escala en Ecuador y una autorización de Trump: el recorrido de Flávio Bolsonaro antes de llegar a Miami despertó todas las sospechas. Rubio salió a marcar la línea entre lo que hizo EEUU y lo que no.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, desmintió que el gobierno de Donald Trump haya organizado la salida de Flávio Bolsonaro de Brasil, aunque reconoció que la Casa Blanca autorizó su ingreso a Miami. El senador y excandidato presidencial del Partido Liberal (PL) había viajado al país del norte tras perder los comicios y en medio de una investigación por presunta corrupción.
Rubio se refirió al tema durante la conferencia de prensa que cerró la reunión de cancilleres del G20 en Atlanta. Allí fue tajante: "No participamos en ninguno de los preparativos que hizo para salir. Al menos, el gobierno estadounidense no estuvo involucrado directamente en ninguno de esos movimientos".
Sin embargo, el funcionario admitió que Washington le abrió la puerta al llegar a un punto de entrada. Según explicó, el brasileño ya contaba con una visa estadounidense y la única decisión que tomó Trump fue habilitarlo a entrar.
"El presidente dejó claro que, si llegaba a un puerto de entrada de Estados Unidos, se le permitiría ingresar al país mediante un permiso temporal de entrada, y así fue", subrayó Rubio.
El recorrido que despertó sospechas
La salida de Flávio Bolsonaro del Partido Liberal (PL) generó interrogantes en Brasil por el camino que eligió antes de pisar suelo estadounidense. Según los registros migratorios, el senador entró a la Argentina el martes 27 de octubre a las 22.50 por el Puente Internacional Tancredo Neves, en Misiones, acompañado por su esposa y sus dos hijas.
De acuerdo con la Dirección Nacional de Migraciones, Flávio Nantes Bolsonaro, Fernanda Antunes Figueira Bolsonaro y las pequeñas Carolina y Luiza presentaron documentación habilitada y no registraron impedimentos legales para ingresar al país.
Cuarenta minutos más tarde, a las 23.30, la familia subió a un vuelo privado de Baires Fly S.A. con destino a Guayaquil, Ecuador, según el plan de vuelo presentado ante las autoridades. Desde allí continuaron el viaje hacia Miami.
Una de las piezas clave fue un Gulfstream G400 con matrícula argentina LV-JQW, perteneciente a Baires Fly S.A. La aeronave había llegado desde Aeroparque Jorge Newbery la noche del lunes y permaneció casi 24 horas en el aeropuerto de Puerto Iguazú antes de despegar.
Según fuentes citadas por The New York Times, Jason Miller, uno de los asesores de Trump, habría gestionado el avión privado que usó la familia Bolsonaro. El episodio elevó la tensión entre la administración de Trump y el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, ganador de los comicios.
Una causa que lo complica en Brasil
El origen del caso está en Brasil, donde el ministro Alexandre de Moraes, del Supremo Tribunal Federal (STF), había ordenado la entrega de los pasaportes de Bolsonaro y le había prohibido salir del país en una causa por presunto lavado de dinero. La Policía Federal brasileña, por su parte, afirmó que no cuenta con un registro oficial de la salida del legislador.
Antes de los comicios, su hermano Eduardo Bolsonaro, excongresista radicado en EEUU, había sugerido públicamente que el senador abandonara el país si perdía. Eduardo fue condenado en Brasil en junio por pedir la intervención del gobierno de Trump en el juicio contra su padre.
Flávio enfrenta al menos dos investigaciones relevantes. Una está vinculada con los fondos solicitados para financiar Dark Horse, una película sobre la vida de su padre. La otra indaga sus vínculos personales y financieros con el abogado Willer Tomaz, relacionado con empresas que aparecen en investigaciones sobre movimientos sospechosos de dinero y presuntas irregularidades en el sector de las apuestas deportivas. El senador niega haber cometido delitos y rechaza las acusaciones.
Sin respaldo dentro de su propio partido
Aproximadamente el 75% de los funcionarios electos del Partido Liberal (PL) ignoró la carta en la que el excandidato presidencial se autoproclamó el verdadero mandatario del país tras los últimos comicios. El dato surgió de un relevamiento del medio brasileño O Globo y dejó al senador en una situación de aislamiento dentro de su espacio político, en plena fuga a EEUU.
Del total de 155 funcionarios elegidos para representar al partido en el Congreso y los gobiernos estatales, unos 117 ignoraron el texto (el 75%), mientras que solo 38 lo compartieron en redes o defendieron su contenido.
Ese bajo nivel de apoyo reflejó las acciones concretas de los dirigentes del partido, que intentan convencer al senador de abandonar la acusación de fraude electoral, ya que no existen pruebas al respecto. "Insistir en el tema, según estas personas, compromete la agenda de la oposición y podría dañar la imagen del partido", publicó O Globo en su sitio web.