Salió de la cárcel tras 13 años y ahora enfrenta un desafío que nadie imaginó
Paola Ortiz pasó 13 años y 9 meses presa por un parto en soledad. Salió hace poco y ahora, mientras intenta rehacer su vida, un equipo de mujeres lucha para que recupere algo que le fue negado durante décadas. ¿Qué es lo que más le cuesta hoy?
Paola Ortiz pasó casi 14 años presa por un parto en soledad que terminó con la muerte de su beba. El Tribunal Superior de Justicia revisó su caso y la liberó. Ahora, organizaciones de mujeres la acompañan para reconstruir su vida.
Ana Agnelli, trabajadora social de Católicas por el Derecho a Decidir (CDD), fue parte clave del proceso que llevó a la liberación de Paola Ortiz, condenada a prisión perpetua en Villa María por homicidio calificado por el vínculo. Tras 13 años, 9 meses y 26 días encerrada, la Justicia entendió que la pena ya era suficiente y ordenó su salida.
“Ella salió de la sombra, de la oscuridad, de la muerte a la vida. Y tiene la decisión de estar bien”, contó Agnelli, y describió el momento que atraviesa Paola: “Está muy conmocionada. Fue mucho tiempo de una dinámica en donde no decidís nada o casi nada”.
Lejos de estar quebrada, Paola aprovechó los años de encierro para capacitarse: participó en talleres de elaboración de velas y jabones, retomó sus estudios e incluso empezó a escribir su historia de vida. “Actualmente, ella está muy entera, es una persona muy fuerte, muy valiente y muy profunda en sus reflexiones. Yo le digo que parece una vieja sabia, pero, en realidad, de vieja no tiene nada”, destacó la trabajadora social.
Un acompañamiento integral
Desde el primer momento, en CDD sabían que la liberación de Paola no era solo un tema legal. “El camino hacia la libertad de Paola tenía que ver con aristas que no solamente pasaban por lo legal, sino que también teníamos que poder pensar otras estrategias, un abordaje más integral de acompañamiento para lograr la restitución de sus derechos”, explicó Agnelli.
Hoy, el equipo de CDD trabaja junto a Paola para conseguir condiciones básicas y vincularla con instituciones del Estado que puedan garantizarle el acceso a una vivienda y a un trabajo digno. “En definitiva, procuramos reparar esas vulneraciones de derechos que tuvo sistemáticamente. El derecho de acceder a una Justicia, de que puedan atender sus necesidades, de que puedan comprender que hace casi 14 años atrás, sin asistencia médica, sin acompañamiento, con bajo nivel educativo y atravesando todas las violencias: sexual, psicológica, física, tuvo un parto en avalancha por el que terminó presa”, agregó.
De 2012 a hoy: una sociedad que cambió
El caso de Paola Ortiz ocurrió en 2012, en una casa de Villa Nueva, donde dio a luz sola. La beba nació probablemente sin vida, según las nuevas pericias médicas. En 2015, la Cámara del Crimen de Villa María la condenó a perpetua. “Yo no maté a mi hija”, dijo Ortiz en el juicio.
Recién en 2026, el Tribunal Superior de Justicia modificó la pena al considerar que la perpetua no tuvo en cuenta las condiciones de extrema vulnerabilidad en las que se produjo el parto ni las violencias que sufrió la mujer. Si bien no declaró su inocencia, entendió que los 13 años, 9 meses y 26 días ya eran suficiente castigo y ordenaron liberarla de inmediato.
Agnelli reflexionó sobre cómo cambió la sociedad desde entonces: “Estábamos en un proceso de cambios. En 2015 nos atravesó el Ni Una Menos, que nos movilizó y nos hizo ver qué le estaba pasando a las mujeres. Tendimos redes, empezamos a publicar, a saber de números, a concientizarnos. Después, en 2020, vivimos todo lo que fue la campaña por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, pero además, exigiendo educación sexual para poder decidir, que haya anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir. Con lo que aprendimos, hoy, Paola no está sola”.
Como Belén, pero en Villa Nueva
El caso de Paola Ortiz tiene un fuerte paralelismo con la película “Belén”, dirigida por Dolores Fonzi, que relata la historia de una mujer que, tras una emergencia médica en un hospital tucumano, termina presa por un crimen que no cometió. Al igual que Belén —no es su nombre real—, Paola puso su esperanza en sus abogadas: Julia Luna (Fuerza Chuncana) y Rocío García Garro (CDD), quienes presentaron el pedido de revisión de la sentencia ante el Tribunal Superior de Justicia.
El tribunal hizo lugar al pedido y, aunque no declaró la inocencia de Paola, consideró que ya había cumplido suficiente pena y la liberó. Ahora, con el acompañamiento de las organizaciones, comienza el desafío de rearmar su vida en libertad.