Salió de la plaza por un hueco en la reja: 1300 personas lo buscaron, pero no pudieron evitar lo que encontraron
Un nene de 3 años se escapó de la plaza por un hueco en la reja y su abuelo lo perdió de vista a los 200 metros. Lo que encontraron después, tras una búsqueda de 1300 personas, dejó a todo un pueblo sin palabras.
Noah Woods tenía tres años y una leve pérdida auditiva. Aquella tarde de septiembre fue a la plaza de Brantham, en Suffolk, Inglaterra, como todos los martes desde que nació: acompañado por su abuelo. Lo que parecía una rutina más terminó con un pueblo entero buscándolo durante horas.
El nene salió del área de juegos por un hueco en la valla, cruzó hacia el jardín conmemorativo y caminó en dirección a Decoy Pond. Su abuelo lo vio, le gritó para que se detuviera y salió a seguirlo. A unos 200 metros, lo perdió de vista.
Lo que revelaron las cámaras
Las imágenes de videovigilancia registraron a Noah jugando con su familiar. La primera captura fue a las 14.13 y la última, a las 14.37. El sistema se activaba por movimiento, por lo que no permitió reconstruir de manera continua todo lo ocurrido en esos minutos.
El detective jefe Matthew Connick declaró en la audiencia judicial que Noah salió del área de juegos “por un hueco en la valla que daba al jardín conmemorativo, donde salió por una puerta abierta”. A partir de ahí, el chico comenzó a caminar hacia la laguna.
La búsqueda y el hallazgo
Cuando el abuelo dio aviso a la Policía, se desplegó un operativo enorme: más de 1300 personas, entre vecinos de Brantham, policías, bomberos, perros especializados y helicópteros. También se revisaron cámaras de seguridad, imágenes de vehículos y distintos sectores de campos y zonas boscosas.
El 16 de septiembre, un día después de su desaparición, buzos de la Policía Metropolitana encontraron el cuerpo de Noah en Decoy Pond, a poca distancia del área de juegos. El detective Connick precisó que estaba aproximadamente a cinco metros de la orilla, entre raíces de árboles sumergidas, en un sector donde el agua tiene unos 1,8 metros de profundidad.
Los paramédicos confirmaron la muerte a las 16.31. Esa misma noche, su madre, Charlie Peck, identificó formalmente el cuerpo en un hospital de Ipswich.
Qué dice la investigación
La Policía de Suffolk informó desde el comienzo que no considera que la muerte del niño sea sospechosa. La autopsia, realizada en el hospital de Addenbrooke, aún no determinó la causa médica del fallecimiento.
En un homenaje publicado por la familia, describieron a Noah como un niño “feliz, travieso y juguetón” al que le encantaba reír. Su madre instó a otros padres a “abrazar a sus hijos un poco más fuerte y a atesorar cada momento”.
“Formaba parte de una familia amorosa y cariñosa, y vivía con su mamá, su papá y su hermanito pequeño”, indicaron. Además, contaron que estaba siendo evaluado para detectar autismo, aunque aún no había recibido un diagnóstico, y que tenía retraso en el habla. “A pesar de las dificultades que afrontaba, aprendía cada día. Decía palabras nuevas constantemente y apenas empezaba a encontrar y usar su vocecita”, sostuvieron.
Todos los martes, desde el día en que nació, Noah iba al parque con su abuelo. “Tenían una relación maravillosa; les encantaba jugar a las escondidas, correr y explorar los juegos infantiles. Esos momentos estuvieron llenos de risas y felicidad, y son recuerdos que nuestra familia atesorará para siempre”, expresaron.
La comunidad de Brantham quedó profundamente afectada. Después de la búsqueda, vecinos dejaron flores, juguetes y mensajes en el mismo lugar donde Noah fue visto por última vez. Durante los días posteriores, el pequeño pueblo se convirtió en un lugar de homenaje para el nene.