Salta, entre las provincias con más morosos: el 17,3% de la población no puede pagar sus deudas
Un informe del CEPA revela que el 17,3% de los salteños está en mora, con deudas que promedian los $2 millones. Los salarios pierden contra la inflación y el crédito se volvió una herramienta de supervivencia: ¿cómo afecta esto a los jóvenes?
El 17,3% de los salteños está en mora, una cifra que supera la media nacional y que expone el creciente endeudamiento de las familias durante la gestión de Gustavo Sáenz. Según un estudio del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), las deudas promedio rondan los $2 millones y el crédito ya no se usa para comprar bienes durables sino para llegar a fin de mes.
La morosidad se define como un atraso de más de 90 días en el pago de obligaciones financieras. A nivel país, el porcentaje de familias morosas saltó del 2,5% en 2024 al 12,8% actual, con 5,9 millones de personas en incumplimiento sobre un universo de 21 millones de deudores, detalló Sofía Vega, integrante del CEPA Salta.
Salarios que pierden contra la inflación
El poder adquisitivo de los trabajadores salteños no acompaña el costo de vida. En el último año, los salarios subieron 29,7% interanual, pero la inflación alcanzó el 33,5%, lo que implicó una pérdida real del 2,8%. Y no es un problema nuevo: entre noviembre de 2023 y septiembre de 2024, los trabajadores registrados ya habían sufrido una caída del 3,9% en sus ingresos.
Con salarios que no alcanzan, el crédito se convirtió en una salida cada vez más usada para cubrir alimentos, servicios y medicamentos. La deuda dejó de ser una herramienta financiera para convertirse en una necesidad para sobrevivir.
Billeteras virtuales: más mora y tasas más altas
Uno de cada ocho deudores bancarios está en mora, pero entre los usuarios de billeteras virtuales con préstamos la proporción asciende a tres de cada diez. "Las billeteras virtuales dan tasas mucho más caras que los bancos, justamente porque el nivel de riesgo es mucho más alto", explicó Vega.
El fenómeno refleja una problemática socioeconómica profunda: el crédito ya no se destina a comprar electrodomésticos, vehículos o viviendas, sino a gastos de subsistencia cotidiana.
La tarjeta del súper, al límite
El estudio detectó un aumento en las compras de alimentos con tarjetas de crédito y un mayor uso de tarjetas de cadenas comerciales. "La gente aprovechó, usó mucho la tarjeta del súper, y llegó un momento en el cual ya no daba para más", señaló Vega.
La situación golpea con fuerza a los jóvenes de 18 a 34 años, que enfrentan el costo de alquilar, pagar servicios y alimentarse con ingresos que no les permiten vivir de forma independiente.
Una generación endeudada
"Si tenés 25 años y te querés ir a vivir solo, ¿cuánto te sale un alquiler? ¿Cuánto te sale pagar servicios? ¿Cuánto te sale alimentarte?", planteó Vega. El escenario combina dificultades para acceder al crédito bancario, tasas altas en plataformas digitales y un uso creciente del financiamiento para gastos habituales.
Ante este panorama, Vega recomendó conocer el costo financiero total antes de pedir un préstamo y evaluar la capacidad de pago real. También recordó que existen derechos vinculados con los débitos automáticos y alternativas como el stop debit o el pago mínimo cuando no se puede cancelar el resumen completo de la tarjeta.