Salta pierde nacimientos a un ritmo que sorprende: la caída ya lleva una década
¿Qué está pasando en Salta para que los nacimientos se derrumben casi a la mitad en apenas diez años? Una funcionaria del Registro Civil dio las claves y sorprendió con un dato sobre las parejas.
La provincia de Salta atraviesa una caída de la natalidad que ronda el 46% entre 2016 y 2026, un fenómeno que no es exclusivo del territorio salteño pero que aquí se manifiesta con particular intensidad. Así lo confirmó Alejandra Ubiergo, directora del Registro Civil de Salta, en diálogo con Efecto Dominó de Radio Lup 94.7.
La funcionaria participó del Consejo Interprovincial de Registros Civiles, donde el Renaper presentó un dato que encendió las alarmas: entre 2014 y 2024 los nacimientos en Argentina cayeron un 49%. La comparación con Europa fue inevitable, pero el resultado dejó a la región en una situación incómoda: la baja argentina se produjo de manera más acelerada que en el viejo continente.
Los factores que explican el descenso
Consultada sobre las causas, Ubiergo mencionó varios frentes. Uno de ellos tiene que ver con las campañas de prevención del embarazo adolescente. "Hubo una campaña también muy fuerte para poder limitar y suprimir de manera total los embarazos de niñas y adolescentes, eso también disminuyó muchísimo, esa es una parte absolutamente positiva", destacó.
Pero no todo se reduce a políticas sanitarias. La situación económica y la falta de estabilidad en las relaciones de pareja aparecen como otros dos motores de la baja. Según un informe citado durante la entrevista, la duración promedio de las relaciones de pareja en Argentina y Sudamérica ronda los cuatro años.
Las prioridades también cambiaron. "Muchas parejas y personas están anteponiendo sus proyectos personales, profesionales, de viajar, de irse a vivir al exterior por encima del compromiso que implica la maternidad, la paternidad", explicó la directora del Registro Civil.
A eso se suma una tendencia que gana terreno: familias que optan por un solo hijo o personas que deciden encarar la crianza en soledad, los llamados hogares monoparentales.
Una idiosincrasia que resiste
Pese al panorama, Ubiergo marcó una diferencia salteña. En la provincia todavía pesa una concepción distinta de la familia y, según su lectura, eso abre una puerta a la esperanza. "Estamos viendo ahora el fenómeno que, si bien disminuyeron muchísimo los matrimonios, esta es una temporada alta que gracias a Dios se ve un resurgir y una posibilidad de volver a generar mayor compromiso en cuanto a la fundación de una familia", cerró.
El dato del 46% en una década no es menor: implica que cada vez nacen menos salteños y que el fenómeno, lejos de revertirse, parece consolidarse como una tendencia estructural.