Salta se llenó de locales de ropa americana: nadie sabe de dónde sale la mercadería
Los locales de ropa americana se multiplicaron en el centro de Salta y nadie sabe de dónde sale la mercadería. La Justicia ya allanó trece comercios y secuestró más de 34.000 prendas, pero la pregunta sigue sin respuesta.
Los locales de ropa americana se multiplicaron en el centro de Salta y en distintos barrios. Venden prendas usadas de marcas internacionales a precios muy por debajo del comercio tradicional, pero nadie controla de dónde sale esa mercadería. El negocio puede ser legal, siempre que la ropa tenga origen comprobable y cumpla con las obligaciones aduaneras, fiscales y sanitarias.
Caminar por el centro alcanza para notar un fenómeno que hace pocos años estaba concentrado en ferias barriales: ahora ocupan vidrieras en algunas de las principales calles comerciales. Hay camperas, jeans, remeras, ropa deportiva y hasta prendas de marcas internacionales. Parte se vende por unidad y otra llega en los conocidos fardos o "pacas".
InformateSalta ya había advertido a fines de 2025 sobre este crecimiento y los interrogantes que generaba. El caso de la tienda Divinas fue ejemplar, aunque no se sabe en qué terminó.
¿Es ilegal vender ropa usada?
No. La reventa de prendas de segunda mano no es una actividad ilegal por sí misma. Un comercio puede dedicarse a eso siempre que esté registrado, facture sus operaciones y pueda justificar la procedencia de lo que vende.
El problema aparece cuando detrás de esa ropa hay contrabando, mercadería sin documentación aduanera o ingresos fronterizos destinados a la reventa que se presentan como compras particulares.
La ropa usada puede importarse, pero no de cualquier manera
Durante décadas Argentina tuvo fuertes restricciones para la importación comercial de ropa usada. La última prohibición, establecida por el Decreto 333/2017, rigió cinco años y venció en 2022. Desde entonces se abrió la importación y las operaciones crecieron fuerte. Solo en 2025, fuentes del sector textil contabilizaron miles de toneladas de prendas usadas ingresadas al país.
Eso no significa que pueda entrar cualquier fardo sin controles impositivos y sanitarios. Desde diciembre de 2025, Aduana exige para la ropa usada un documento llamado AUTO-ROPA-USADA, con intervención de la Subsecretaría de Política Industrial, además del certificado de desinfección que ya era requisito. Existe, entonces, una vía formal para importar y comercializar estos productos.
La cuestión es otra: ¿toda la ropa americana que hoy aparece en los negocios salteños entró por ese circuito? Sin revisar la documentación de cada comercio es imposible afirmarlo. Y en Salta ni Nación ni Provincia ni Municipio controlan esto.
Una frontera donde el contrabando no es una hipótesis
La provincia convive desde hace años con el ingreso irregular de indumentaria, zapatillas y otros productos desde países limítrofes. Durante 2026 hubo procedimientos concretos que muestran que no se trata solo de una sospecha del comercio formal.
En mayo, Gendarmería allanó seis locales comerciales de Salta en una investigación federal por presuntos delitos de contrabando de importación, evasión tributaria, lavado de activos e infracciones marcarias. Secuestraron 12.577 prendas y 1.029 pares de zapatillas, además de dinero y vehículos. Dos días después, otro operativo sobre siete inmuebles terminó con el secuestro de 21.613 artículos textiles y 251 pares de zapatillas que, según informó oficialmente Gendarmería, carecían del aval aduanero de ingreso al país.
Lo que puede discutirse es si esos controles alcanzan frente a la velocidad con la que creció este tipo de comercio.
El reclamo del comercio formal
La expansión también generó tensión dentro del propio comercio salteño. En junio, comerciantes textiles anunciaron que presentarían denuncias ante ARCA para pedir que se investigara la procedencia de prendas comercializadas en locales de ropa americana. Su planteo apunta a una cuestión de competencia: alquileres, empleados, impuestos y facturación frente a vendedores que, en los casos irregulares, podrían estar operando con costos completamente diferentes. Esto tampoco permite meter a todos los negocios en la misma bolsa.
Un local de ropa americana registrado, que compra mercadería ingresada legalmente y entrega comprobantes, es una actividad comercial legítima. Otra cosa es vender ropa extranjera sin documentación que acredite cómo entró al país. Ahí está el verdadero punto que los controles deberían poder despejar.
Con la cantidad de locales que aparecieron en Salta, la discusión ya no pasa por perseguir la ropa usada. Pasa por algo mucho más básico: que quien vende una remera usada importada pueda demostrar su origen con la misma claridad que se exige a cualquier otro negocio que abre sus puertas, paga impuestos y compite en el mercado formal.