Salta se prepara para un Niño fuerte: volvió a funcionar la estación de Cerrillos y ya se habla de lluvias intensas

El INTA volvió a conectar la estación de Cerrillos y ya advierte que el Niño fuerte podría pegar distinto en Salta: no tanto por cuánto llueva, sino por cómo. A los productores y a varias localidades les cambia la planificación de los próximos meses, y hay un dato que preocupa más que el acumulado total.

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Salta se prepara para un Niño fuerte: volvió a funcionar la estación de Cerrillos y ya se habla de lluvias intensas
Salta se prepara para un Niño fuerte: volvió a funcionar la estación de Cerrillos y ya se habla de lluvias intensas

La información meteorológica recuperó un lugar central en Salta. El INTA volvió a poner en línea la estación agrometeorológica de Cerrillos, un equipo con casi medio siglo de registros que ahora transmite datos en tiempo real y que se convierte en una pieza clave para anticipar los riesgos del fenómeno climático que se viene. La advertencia es concreta: con un Niño fuerte, la provincia podría sufrir lluvias más intensas y concentradas en períodos cortos.

Así lo explicó el ingeniero Gustavo Ramírez, encargado de Agroclimatología del INTA, quien dialogó con El Tribuno y repasó la historia del organismo en materia de mediciones. "Estamos cercanos a los 50 años de registros meteorológicos en INTA", señaló, al recordar que todo empezó con una estación convencional, de lecturas manuales de termómetros y pluviómetros.

Ese sistema quedó atrás: hoy una estación automática toma datos de manera continua. "Antes se hacían cuatro lecturas de manera convencional. Ahora tenemos registros continuos de la información meteorológica", detalló Ramírez.

Qué datos se pueden consultar ahora

La novedad principal es que la estación de Cerrillos volvió a estar conectada a la red y comenzó a transmitir sus registros prácticamente en tiempo real. La información fue adaptada para consultarse desde el celular mediante una aplicación desarrollada por el equipo de meteorología del INTA.

Entre los datos disponibles aparecen la temperatura actual, la máxima y mínima del día, las precipitaciones acumuladas y la dirección y velocidad del viento. Además, la estación cuenta con sensores de radiación, un insumo clave para el sector agropecuario.

Con esos datos se puede estimar la evapotranspiración, es decir, la cantidad de agua que se pierde por evaporación del suelo y por transpiración de las plantas. "El dato de evapotranspiración es de importancia agrícola porque nos da una idea de la cantidad de agua que evapora el suelo, sumada al agua que transpiran las plantas", explicó Ramírez.

Una herramienta para decidir cuánto regar

La utilidad de esa información está directamente vinculada al manejo del agua. Los productores pueden combinarla con las características de cada cultivo para calcular cuánta agua necesitan aplicar mediante riego.

"Los productores, con ese dato y de acuerdo al cultivo que hacen, pueden estimar la necesidad de riego del cultivo para ese día", sostuvo el especialista. Por eso desde el INTA hablan de una estación agrometeorológica y no solamente meteorológica: no se trata de saber cómo está el tiempo, sino de generar información para tomar decisiones productivas.

Con los registros se pueden analizar las condiciones de cultivos y ganadería, detectar situaciones de estrés y evaluar necesidades de agua. Pero además, el procesamiento de esos datos permite generar información preventiva.

Alertas por incendios, heladas, plagas y enfermedades

Ramírez explicó que a partir de variables como temperatura, humedad ambiental y velocidad del viento es posible establecer índices de peligrosidad de incendios y emitir alertas. También pueden elaborarse avisos por heladas y detectar condiciones que favorezcan la aparición de enfermedades o plagas que afectan a los cultivos.

"Obtener un dato de una estación meteorológica nos puede servir para poder procesar mejor la información", indicó. Cuantas más estaciones distribuidas en el territorio, más precisa es la fotografía de lo que ocurre en cada zona.

El INTA quiere sumar más estaciones en la provincia

Ampliar la red es uno de los objetivos centrales del organismo, que trabaja junto al Servicio Meteorológico Nacional (SMN) para integrar estos equipos a la denominada red de terceros, formada por estaciones que no pertenecen al SMN pero que aportan datos a su sistema.

El especialista advirtió que la cobertura actual todavía es insuficiente para reflejar las diferencias climáticas entre localidades cercanas. "Sabemos que no es el mismo registro meteorológico para todos esos lugares. Hay zonas donde llueve más, otras donde llueve menos, lugares más frescos y otros más calurosos", señaló.

Una sola estación puede funcionar como referencia para una región extensa, aunque las condiciones reales cambien a pocos kilómetros. "Al tener solamente una estación meteorológica que es la referencia para todo, hace que ese pronóstico por ahí no sea tan acertado", explicó Ramírez.

La idea es combinar los datos de las estaciones de superficie con información satelital y otros modelos de los organismos especializados. "Estamos trabajando juntos, INTA y el Servicio Meteorológico, para poder mejorar esa información", destacó.

Convocan a productores e instituciones

El proyecto no se limita a las estaciones del INTA. El organismo busca incorporar equipos ya instalados en establecimientos productivos, escuelas, instituciones y empresas.

"Hay muchos productores que tienen estaciones meteorológicas automáticas. Invitamos a que se puedan integrar a esta red", señaló Ramírez. La convocatoria también apunta a Recursos Hídricos, empresas generadoras de electricidad y escuelas agrotécnicas, entre otros actores.

La lógica es simple: cuantos más puntos de medición existan, mayor será la precisión de la información sobre el clima en el territorio.

Qué estaciones ya están transmitiendo

Actualmente están en línea la estación del INTA Cerrillos y otra del INTA en Yuto. También se incorporó recientemente la de la Escuela Agrotécnica de El Galpón.

En la Escuela Agrotécnica de Las Lajitas, el equipo ya estaba instalado, pero había un inconveniente con la computadora necesaria para descargar y transmitir los datos. El problema fue solucionado por el equipo informático y se prevé que próximamente se sume formalmente a la red.

También se trabaja para incorporar equipos existentes en establecimientos privados de localidades y zonas productivas como Quebrachal, General Pizarro y Chaguaral. En el Valle de Lerma, además de Cerrillos, se busca contactar a quienes tengan equipos en zonas como Cabra Corral y otros puntos estratégicos.

El desafío de anticiparse a un Niño fuerte

La puesta en marcha de estas estaciones cobra más relevancia frente al escenario climático proyectado para los próximos meses. El INTA no es el organismo que realiza los pronósticos —esa tarea es del SMN—, pero puede aportar análisis históricos y productivos para entender cómo se comportó la región en otros episodios de El Niño.

"Podemos ver los registros de los años que tenemos de información y empezar a revisar qué pasó en los años que fueron Niño, y qué pasó en los territorios", explicó Ramírez. Esa información histórica se compartió recientemente en una reunión del Comité de Emergencia del Valle de Lerma, realizada en el INTA Salta, con la participación de intendentes, funcionarios, legisladores, técnicos y representantes del Gobierno provincial.

El objetivo fue analizar antecedentes y establecer recomendaciones ante el escenario que se aproxima. "Va a ser un Niño fuerte", anticipó Ramírez.

El especialista señaló que el comportamiento de las temperaturas del Pacífico Ecuatorial preocupa a los expertos. "Según el avance de la temperatura en el Pacífico Ecuatorial, está superando récords históricos. Eso nos alerta sobre la intensidad que está teniendo este Niño", indicó.

En las últimas semanas circularon denominaciones como "súper Niño", "Niño fuerte" o "Niño muy fuerte". Más allá de los nombres, hay coincidencia en que será un fenómeno de intensidad importante. Sin embargo, Ramírez aclaró que eso no significa necesariamente que Salta vaya a tener una temporada con lluvia acumulada extraordinariamente superior a los promedios: la principal preocupación está puesta en la intensidad de las precipitaciones.

Más que cuánto llueva, importa cómo y en cuánto tiempo

"En nuestra región, generalmente El Niño se comportó con registros de precipitaciones similares a los promedios, con una leve diferencia hacia arriba o hacia abajo", explicó Ramírez. Por eso todavía no se puede precisar cuántos milímetros caerán en enero o febrero.

Lo que sí puede anticiparse es una mayor posibilidad de lluvias fuertes y concentradas en períodos muy cortos. "Lo que no va a ser igual que todos los años es la intensidad, es decir, la cantidad de precipitación por hora", advirtió.

Ese dato es clave para Salta porque una lluvia muy intensa puede generar problemas aunque el acumulado total no sea extraordinario. Cuando el agua cae en grandes cantidades en poco tiempo, el suelo no alcanza a absorberla y aumenta el escurrimiento superficial. Eso puede provocar daños en caminos, rutas, infraestructura productiva y otras instalaciones, y también eleva el riesgo de tormentas fuertes y granizo.

Salta no es el Litoral

El especialista aclaró que el escenario esperado para el NOA no será igual al de otras regiones del país. En el Litoral preocupan las precipitaciones abundantes y la saturación de los suelos, que pierden capacidad de absorción y aumentan el escurrimiento.

En Salta intervienen otros factores: las barreras orográficas, las características de los suelos y la influencia de la Alta Boliviana, un sistema clave en las precipitaciones estivales de la región. La combinación de esos factores con las anomalías de El Niño puede generar escenarios difíciles de anticipar con demasiada antelación, por lo que Ramírez insistió en seguir los pronósticos oficiales y actualizarlos de manera permanente.

La prevención empieza antes de la tormenta

Además del monitoreo, el especialista puso el acento en las medidas preventivas, que no alcanzan solo a los organismos públicos: también involucran a productores y comunidades. Si un camino queda históricamente interrumpido durante lluvias fuertes, hay que preverlo antes de que ocurra. Si el acceso a un establecimiento puede quedar bloqueado, conviene anticipar el traslado de insumos, alimentos y otros elementos necesarios.

"¿Es probable que al cortarse el camino no podamos tener acceso hacia los campos para cosechar, para hacer las labores cotidianas o para transportarse? Bueno, acopiar los elementos necesarios en los campos de manera anticipada", ejemplificó Ramírez. La misma lógica se aplica a zonas urbanas y comunidades que históricamente presentan problemas con lluvias intensas.

El rol del Comité de Emergencia

En la reunión del Comité de Emergencia del Valle de Lerma también se planteó la necesidad de identificar previamente los puntos críticos y contar con centros de acopio con elementos para una emergencia, desde mercadería hasta colchones y otros recursos básicos.

La premisa es que la respuesta no empiece cuando el evento ya está ocurriendo, sino que parte de las medidas estén previstas con anticipación. "Hay que ver realmente, seguir el clima, ver qué es lo que pasa", resumió Ramírez.

En ese escenario, las estaciones agrometeorológicas se vuelven una herramienta fundamental: no solo permiten saber qué está pasando en tiempo real, sino que la acumulación de datos durante años permite comparar situaciones, detectar patrones y generar información útil para productores, organismos públicos y comunidades.

Una red más amplia para conocer mejor el clima de Salta

El desafío que plantea el INTA es avanzar hacia una red provincial cada vez más amplia, que reúna información de estaciones de diferentes organismos y actores privados. El objetivo final es contar con más datos de terreno para mejorar los pronósticos, fortalecer la prevención y brindar herramientas concretas a la producción agropecuaria.

Para los productores, la información ayuda a decidir cuándo y cuánto regar, evaluar riesgos para los cultivos, anticipar enfermedades o plagas y conocer las condiciones que favorecen incendios o heladas. Para las autoridades, una red más densa aporta datos para la planificación y la respuesta ante eventos extremos. Y para la población en general, significa contar con datos meteorológicos más cercanos a la realidad de cada localidad.

Mientras se aguardan las próximas actualizaciones sobre el comportamiento de El Niño, desde el INTA remarcan que la principal herramienta es mantenerse informados y preparados. Porque frente a un escenario de lluvias potencialmente intensas, la diferencia no estará solo en cuánto llueva, sino en la capacidad de anticiparse a lo que puede ocurrir cuando una gran cantidad de agua cae en muy poco tiempo.

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