Salta se queda sin paro de colectivos, pero igual prepárate para esperar más
Los empresarios avisaron que no habrá paro, pero desde el jueves las frecuencias se caen a niveles de un sábado. Con deudas que ahogan al sistema y una reunión clave que podría definir el futuro del servicio, los salteños se preparan para esperar más de lo habitual.
Los salteños respiraron aliviados cuando el referente de los empresarios del transporte urbano, Edgardo García, confirmó que no habrá paro de colectivos. Sin embargo, la calma durará poco: desde este jueves las frecuencias se desplomarán y esperar el bondi será una odisea.
La noticia se dio a conocer en el programa Que Pasa al Mediodía, donde García explicó que la falta de líneas de crédito y las deudas acumuladas tienen contra las cuerdas a las empresas. "Si tenemos que salir a comprar los repuestos, lubricantes y unidades de contado, eso afecta a las unidades", disparó el empresario.
Menos unidades, más espera
La medida comenzará este jueves y se extenderá hasta nuevo aviso. Durante toda la jornada, los colectivos circularán con una frecuencia similar a la de los días sábados. En la práctica, esto significa que habrá menos unidades en la calle y los pasajeros tendrán que armarse de paciencia entre colectivo y colectivo.
"No hay paro", remarcó García, aunque aclaró que la reducción responde a las dificultades económicas que atraviesan las empresas. La falta de crédito para mantenimiento es el nudo del problema.
Deudas que ahogan al sistema
El referente empresarial detalló que arrastran deudas de parte de junio, agosto y el combustible de septiembre. "A los montos que mueve el transporte es mucha plata", sostuvo. Con ese panorama, sostener el servicio se vuelve cuesta arriba.
Por eso, los empresarios buscan reunirse con autoridades de SAETA y funcionarios del Gobierno provincial para analizar la situación y encontrar una salida. Según anticipó García, la reunión podría concretarse este miércoles. El objetivo es abordar la situación financiera y evaluar alternativas para que las dificultades económicas no sigan golpeando al transporte urbano.
Mientras tanto, los usuarios ya anticipan el calvario: menos colectivos, más tiempo de espera y un servicio que se degrada día a día.