Salta temblaba y la ciudad estaba a punto de desaparecer: la procesión que lo cambió todo
En 1692, Salta temblaba sin parar y los vecinos creyeron que no quedaba nada por hacer. Sacaron en andas una imagen que nadie recordaba... y lo que ocurrió después todavía se celebra cada septiembre.
El 15 de septiembre de 1692, los vecinos de Salta creyeron que la ciudad se venía abajo. Tres días de temblores intensos habían sembrado el pánico y, en medio del miedo, sacaron a la calle una imagen de Cristo crucificado que llevaba un siglo guardada y olvidada. Lo que pasó después quedó grabado para siempre en la historia salteña.
Los sismos habían arrancado el 13 de septiembre y no dieron tregua durante el 14 y el 15. La posibilidad de que Salta quedara destruida era real. Frente a ese escenario, los habitantes optaron por la fe: organizaron una procesión penitencial por las calles, según reconstruye la tradición recogida en Evocaciones Norteñas, de Juan O. Wayar.
Una imagen con historia propia
El Cristo que sacaron en andas no era un objeto cualquiera. Había llegado desde España el 15 de septiembre de 1592, exactamente un siglo antes, junto con la Virgen del Rosario. Pero durante cien años permaneció arrumbado en una dependencia del templo matriz, sin culto público, casi en el olvido.
Cuando los terremotos sacudieron la ciudad, alguien lo redescubrió y lo puso frente a los vecinos. La procesión se hizo justo el día en que se cumplían cien años de su llegada a Salta. La coincidencia fue leída como una señal.
De acuerdo con la tradición que cita Wayar, después de aquella manifestación de fe los movimientos sísmicos cesaron. Ese episodio dio origen a lo que con el tiempo se conocería como el Milagro de Salta.
El origen de una devoción multitudinaria
Desde entonces, los días 13, 14 y 15 de septiembre quedaron ligados a los solemnes cultos en honor del Señor y la Virgen del Milagro. Con los años, la celebración se convirtió en una de las manifestaciones religiosas más multitudinarias de Argentina.
Para Salta, esa fecha marca el punto de partida de una tradición que atraviesa generaciones y que cada septiembre vuelve a transformar las calles de la ciudad. En 2026, a 334 años de aquel episodio, miles de personas vuelven a reunirse para vivir el Milagro.
Siglos después de aquella procesión de emergencia, la imagen del Señor del Milagro sigue ocupando un lugar central en la historia religiosa de la provincia.