El club venía lidiando con insultos y amenazas que terminaban cuando los intrusos se iban. Esta vez saltaron el muro de casi cuatro metros y el presidente terminó con un palo en la cabeza. Ahora la dirigencia quiere coordinar con vecinos y policía para que no se repita.
El Tacurú Social Club no quiere que lo ocurrido el sábado pasado quede como un episodio aislado. Después de que su presidente, Pablo Ciejovicz, fuera golpeado con un palo en la cabeza y la espalda por al menos dos personas, la comisión directiva se puso en marcha para coordinar un esquema de seguridad con los vecinos, el Foro de Seguridad y la policía, con el objetivo de que la violencia no vuelva a repetirse dentro del predio.
La institución sostiene que las amenazas de grupos ajenos al club no son nuevas. Lo que cambió esta vez fue el nivel de agresión: se pasó de los insultos a la violencia física contra una persona.
"Me tocó a mí, pero le pudo tocar a cualquier persona del club"
El propio Ciejovicz se refirió a lo sucedido en diálogo con Acá te lo Contamos por Radioactiva 100.7. Según relató, en otras oportunidades los cruces terminaban en gritos e insultos, con personas bajo los efectos del alcohol u otras sustancias que se retiraban después de amenazar.
"En reiteradas oportunidades hubo cruces de palabras, generalmente están bajo los efectos del alcohol u otras sustancias, pero gritaban, insultaban, amenazaban y se iban. Ahora hubo una agresión, me tocó a mí, pero le pudo tocar a cualquier persona del club", afirmó el dirigente.
Cómo fue el ataque
El hecho ocurrió el último sábado por la tarde, mientras en las instalaciones se disputaba un torneo femenino de golf. Personas ajenas a la institución ingresaron al predio en evidente estado de alteración y comenzaron a insultar, gritar y amenazar a socios y empleados.
Los presentes les pidieron en varias oportunidades que se retiraran del lugar, un espacio privado delimitado por un muro de casi cuatro metros de altura. Lejos de irse, los agresores arrojaron una estaca de madera de unos 40 centímetros y luego piedras de gran tamaño desde una distancia de entre 6 y 8 metros.
En ese contexto, una de las personas golpeó a Ciejovicz con un palo de madera, primero en la cabeza y después en la espalda. Las lesiones fueron constatadas por el médico policial.
"Uno no toma magnitud de los hechos en el momento, pero una persona que te parte un palo en la cabeza podría haber utilizado después ese mismo elemento para causar un daño mucho mayor", expresó el presidente, que remarcó un punto clave: la agresión ocurrió dentro del club y no en la vía pública.
Qué medidas evalúa la comisión directiva
Con el episodio todavía fresco, la dirigencia se reunirá para analizar refuerzos en materia de seguridad. Entre las alternativas que se barajan aparecen las restricciones horarias, el refuerzo de la vigilancia diurna y la posibilidad de sumar nuevos sistemas de control.
Además, el club anticipó que seguirá trabajando junto a los vecinos, la policía, el Foro de Seguridad y las autoridades barriales para pedir una mayor presencia policial en los sectores más vulnerables del perímetro.
"Creemos que, en un trabajo conjunto con la policía, el foro de seguridad y la presidencia barrial podemos identificar los puntos críticos y bajar la espuma de esta situación", sostuvo Ciejovicz.
La institución también les pidió a los socios que, ante cualquier intrusión o situación de riesgo, no intervengan de forma directa: lo que deben hacer es avisar de inmediato al personal del club para que sea este el que se comunique con la policía.
"Queremos que siga habiendo una convivencia normal, no solamente entre el club y el barrio, sino entre los propios vecinos. No queremos dejar pasar este hecho porque no es algo normal ni casual y puede ser un punto de partida para cambiar algunas cosas", concluyó el presidente.
Denuncia, identificación y preocupación por los chicos
Tras la agresión, el club dio aviso en el momento a la policía, al Comando Radioeléctrico y al juzgado de turno. Los agresores saltaron el muro e intentaron escapar metiéndose en viviendas cercanas, donde fueron identificados gracias a la colaboración de los vecinos.
Según lo informado por la institución, las personas ya están identificadas y habrían prestado declaración ante el juzgado a cargo del doctor Verón. El club presentó la denuncia policial correspondiente y solicitó la constatación médica de las lesiones para dejar registro de la gravedad del hecho.
La dirigencia manifestó una preocupación particular por la seguridad de socios, mujeres, niños y juveniles que concurren a diario al club. Durante el ataque se estaba jugando un torneo de damas y había menores en el campo de golf, una situación que, según señalaron, podría haber terminado en una tragedia.
"Nos preocupa cuál sería el límite. Esto es un lugar privado, dentro de un muro de casi cuatro metros. Entrar a gritar, insultar y agredir ya rebasa todo tipo de límite", afirmó el presidente.
El club recordó que cuenta con dos serenos durante la noche, alarmas y cámaras, pero advirtió que las dimensiones del campo complican el control: casi cinco kilómetros de límites, en gran parte lindando con calles, hacen muy difícil vigilar todos los accesos durante el día. También indicó que algunos sectores perimetrales, incluida una zona boscosa lindante con el arroyo Zaimán, son utilizados como "aguantadero" por malvivientes.
Por último, la institución se puso a disposición de las autoridades y de la comunidad para avanzar en acciones conjuntas que permitan resguardar la seguridad de socios, empleados, deportistas y vecinos de la zona.