Salud mental en alerta: denuncian que Catamarca ignora las adicciones mientras las guardias colapsan
¿Qué hay detrás de la crisis de adicciones en Catamarca? Una psicóloga del Hospital San Juan Bautista revela detalles alarmantes sobre el colapso del sistema de salud mental.
La psicóloga Sonia Carrizo, del Hospital San Juan Bautista, lanzó una dura crítica contra el sistema de salud catamarqueño: las adicciones crecen y el Estado no da respuestas. En una entrevista radial, la profesional advirtió que las guardias están desbordadas y que la falta de protocolos deja a muchos pacientes sin tratamiento.
“La adicción no es un problema moral, no es un delito, es una patología grave que la provincia está decidiendo ignorar”, afirmó Carrizo, quien trabaja en el Departamento de Salud Mental del nosocomio capitalino.
Guardias al límite y sin psiquiatras
Uno de los puntos más críticos que planteó la especialista es la situación de las emergencias. Según detalló, reciben a diario pacientes con sobredosis y cuadros severos de abstinencia que necesitan atención urgente, pero el hospital no cuenta con psiquiatras de guardia todos los días.
“Las guardias están absolutamente desbordadas, desprotegidas”, sostuvo Carrizo, y agregó que en muchas ocasiones deben recurrir a los médicos clínicos para poder atender a los pacientes. Cuando le preguntaron si el sistema está colapsado, fue tajante: “Pero por supuesto que sí. Lo venimos diciendo hace mucho tiempo”.
La falta de personal e infraestructura es otro de los problemas. El San Juan Bautista tiene apenas 14 camas para salud mental, una cifra que la psicóloga considera insuficiente frente a la alta demanda.
El drama de los adolescentes que quedan en el limbo
Otro de los reclamos de Carrizo apunta a la transición entre el Hospital de Niños y el San Juan Bautista. A partir de los 16 años, los jóvenes deberían ser derivados con un seguimiento previo, pero esto solo ocurre en algunos casos.
“Eso debería ser una norma, un protocolo”, enfatizó. La falta de un circuito claro genera, según sus palabras, una “grave grieta en el sistema” que hace que muchos chicos pierdan la continuidad terapéutica y terminen volviendo por la guardia cuando atraviesan una crisis.
Internar no alcanza
Para Carrizo, el problema no se resuelve con la internación. Hace falta un acompañamiento posterior que evite las recaídas. “Después no hay un dispositivo intermedio para seguir a esa persona cuando sale del hospital”, lamentó.
En ese sentido, reclamó la creación de casas de medio camino, hospitales de día y otros espacios que permitan sostener los tratamientos. “Si no es una mentira, tenemos tres días, cinco días, lo que sea, después vuelven al contexto social y se reingresan”, explicó.
La profesional también pidió que las políticas públicas contemplen todo el proceso: planificación, ejecución y monitoreo.
Profesionales agotados y un sistema que se cae
La sobrecarga laboral también golpea a los equipos de salud. Carrizo contó que hay colegas que dejaron el hospital y que ella misma está de licencia por agotamiento. “Yo estoy de licencia porque estoy agotadísima”, confesó.
El Departamento de Salud Mental atiende no solo adicciones, sino también intentos de suicidio, descompensaciones psicóticas y otras patologías. “Detrás de las fotos oficiales, de esos discursos tan lindos, hay familias destruidas, profesionales agotados, hay pacientes que no encuentran respuestas”, sentenció.
Una respuesta integral que no llega
Carrizo insistió en la necesidad de equipos interdisciplinarios y dispositivos de acompañamiento fuera del hospital. También cuestionó que, por falta de recursos en el interior, muchos pacientes terminen siendo derivados al San Juan Bautista.
“Se está desmantelando la salud pública, ni hablar de la salud mental”, afirmó. Para la psicóloga, el desafío no es solo sumar camas, sino construir una red que detecte, trate y acompañe a las personas con consumos problemáticos antes, durante y después de una internación.