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lunes, enero 25, 2021

Menopausia: las más jóvenes le temen, pero para las mayores es sinónimo de renovación

Médicos y psicólogos argentinos coinciden en que cambió la percepción y la forma de vivirla.

Mucho se habla de las millennials. Pero la Organización Mundial de la Salud ya miró a la próxima generación y dijo que dentro de 30 años habrá mil millones de mujeres en el mundo con 50 años o más. El triple que en 1990.

Y The New York Times señaló otro cambio que las acompaña desde ahora: las adultas mayores son más felices y están menos estresadas que las más jóvenes.

Las argentinas “maduras” siguen esa tendencia.

Por el Día Mundial de la Menopausia, que se celebra mañana, una investigación de Kantar para Vichy Argentina y su producto Neovadiol dice que más de la mitad de las encuestadas de entre 18 y 34 años asocian ese período con la vejez, la angustia y el miedo. Pero para las que ya lo están transitando, en cambio, significa plenitud, disfrute y renovación.

Así la describieron casi 9 de cada 10 argentinas mayores de 45 años.

Según el estudio, las de esa edad hablan de la etapa “que se viene” con amigas (el 80%) y un poco menos con sus parientes (64%). Entonces, a medida que las argentinas se vuelven más adultas, tienen una percepción más positiva de la menopausia, a la vez que hablan del tema más seguido con amigas.

Y entre las que ya están menopáusicas declaran que el cambio estético que más sufrieron es la sequedad de la piel (75%), seguido por un aumento de arrugas (39%) y pérdida de densidad ósea (27%). En ningún momento se refieren a un “fin de la vida”.

“En Argentina la edad promedio de las que la inician es de 51,7 años. Pero hay mujeres que vienen a la consulta con 45 años, porque menstrúan un mes sí y 2 meses no o porque tienen los famosos calores que las despiertan a la noche”, dice a Clarín Rosana Molina, especialista en ginecologí­a endócrina y de la reproducción del Instituto Halitus y quien ve a diario ese cambio de actitud también como jefa del Consultorio de Climaterio del Hospital Rivadavia y del de la Fundación Favaloro.

El 75% de las mujeres consultan por sofocos. El resto viene por prevención de enfermedades asociadas, como la osteoporosis”, detalla. En las clínicas privadas de Argentina la mayoría llega por prevención y en el ámbito hospitalario llegan con síntomas.

Tras explicar que esos calores son por el desbalance en el “centro termoregulador de la temperatura, que se da en el hipotálamo” -la glándula hormonal en el centro del cerebro-, deja bien en claro la diferencia entre el climaterio -transcurre entre la etapa reproductiva y no reproductiva de la mujer- y menopausia. “Debe haber pasado 1 año sin período para afirmar que esa mujer entró a la menopausia.”

A su vez, si antes la menopausia era percibida por muchas mujeres como el fin de la sexualidad, ahora es claro que la edad no es un factor “adjunto” a la disminución del estrógeno (hormona femenina por excelencia) para la caída de la libido de las argentinas.

“La baja en las hormonas gonadotropas (LH y FSH) está asociada a la pérdida del deseo sexual. Pero depende del estímulo que se genera en el encuentro con un otro. Las mujeres manifiestan que la menopausia es una etapa agradable si hay un compañero que despierte el deseo”, explica a Clarín María Teresa Calabrese, especialista en psiconeuroinmunología de la Asociación Psicoanalítica Argentina.

En la línea de la sexualidad “madura”, la psicóloga Adriana Sudacov ve casos particulares desde el Consultorio de Climaterio del Rivadavia. “Muchas se reencuentran con el sexo porque se separan después de los 50 y empiezan a salir con más jóvenes. Otras, aún mayores, redescrubren la sexualidad al tener la libertad de tener sexo sin pensar en que pueden quedar embarazadas”, señala.

Entre los cambios físicos también puede haber alteraciones cardiovasculares, óseas, genitouniranias, y articulares. También pérdida de memoria, concentración y sueño. Pero, como aclara Molina, “no se tienen por qué dar todos esos síntomas. Y pueden no darse”.

La sequedad en la piel es el más visible y se da en todo el cuerpo. “La deshidratación se da por la alteración de la función de barrera de la piel, la disminución de la función sebácea. Se marcan más las arrugas y hay flacidez”, dice la dermatóloga de CEMIC, Eugenia Cappetta. “Las mayores de 45 consultan por prevención, más que por un problema grave. Quieren saber qué cremas usar de ahora en adelante. Se cuidan y no pierden el interés en seguir viéndose bien”.

Volviendo al plano sexual, que no abandonan las argentinas “más maduras” , el ginecólogo Ricardo James menciona la sequedad vaginal, que puede llevar a “dolor en las relaciones sexuales e infecciones urinarias”.

Para evitar esas incomodidades, la pregunta recurrente entre sus pacientes mayores de 50, recomienda el uso de “estrógenos locales en óvulos o cremas, que ayudan a mejorar rápidamente los síntomas vaginales” y que facilitan la penetración y el placer. Un mundo nuevo en la cama de muchas argentinas, después de los 50.

María Fernanda Callejón (51), madre de Giovanna (2)

“Pasé mi cumpleaños número 49 con mi beba de 9 meses en la panza. Eso muestra que siempre fui una mujer vital, si no no hubiese tenido a mi hija, la busqué durante la mitad de mi vida. Y llegó”, dice la actriz que hoy protagoniza la obra Casados sin hijos ero que se lució en Acaloradas, con un personaje que interpretaba de forma positiva los síntomas de la etapa previa a la menopausia.

Y, con la idea a futuro de volver a ser mamá, Callejón agrega: “Yo tuve más calores durante el embarazo que ahora, que debería estar en la premenopausia. Pero no tengo ningún prurito en hablar de lo que pasa en esta etapa, me parece algo maravilloso de la vida. Las mujeres ya tenemos bastante con nuestra construcción genética o biológica como para cargarnos de prejuicios. Yo no soy una mamá ‘semiabuela’, yo soy una mamá de mi tiempo. Mi médico me dice que soy una mujer muy joven y sana, incluso en mi aparato reproductivo.”

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