San Juan: el error que cometen los propietarios que quieren alquilarle a la minería
El boom minero despertó un entusiasmo desmedido entre los propietarios sanjuaninos, pero desde el Colegio de Corredores Inmobiliarios lanzaron una advertencia que muchos no quieren escuchar: no todos los inmuebles sirven para ese negocio y el mercado local sigue siendo la base. ¿Cuál es el error más común?
El auge minero en San Juan despertó un entusiasmo desmedido en el sector inmobiliario, pero desde el Colegio de Corredores Inmobiliarios piden no perder de vista el mercado local. El presidente de la entidad, Esteban Costela, advirtió que muchos dueños creen que pueden vender o alquilar sus propiedades directamente a las empresas mineras, y esa expectativa no siempre se corresponde con la realidad.
En diálogo con el programa "Todos Vivos", Costela explicó que la actividad minera genera una expectativa similar a la que produjo Vaca Muerta en la Patagonia, aunque aclaró que el fenómeno avanza a paso lento y todavía no se traduce en un aumento masivo de operaciones concretas.
El directivo señaló que es común que los propietarios se acerquen con la ilusión de colocar sus inmuebles exclusivamente en el rubro minero, pero no todos cumplen con las condiciones necesarias ni son aptos para ese tipo de demanda.
El llamado de atención de los corredores
Costela fue tajante al recomendarles a los profesionales que "bajen a la tierra" a sus clientes: "Tenemos que ser muy realistas, porque si no eso afecta al mercado, todo el mundo quiere volcarse a la minería y no debemos olvidarnos del mercado local".
El titular del Colegio subrayó que el entusiasmo por la minería no puede opacar la demanda habitual de viviendas, que sigue siendo el motor del mercado inmobiliario sanjuanino.
Cómo evitar la sobrevaluación
Consultado sobre la tasación de propiedades, Costela indicó que los corredores matriculados evitan fijar precios por encima del valor real para no generar falsas expectativas ni perder tiempo en operaciones que nunca se cierran.
Advirtió que los valores inflados distorsionan el mercado porque sirven de referencia equivocada para otros propietarios que tasan sus bienes comparando publicaciones en lugar de operaciones efectivamente concretadas.
Para determinar el precio adecuado, los tasadores se rigen por las normas del Tribunal de Tasaciones de la Nación y aplican distintos métodos según el tipo de inmueble. Los terrenos céntricos aptos para edificios se cotizan con el método de incidencia del suelo según el proyecto constructivo; en las casas particulares se usa el "costo de reposición depreciado" (valor actual del terreno más la construcción, menos la antigüedad) o se analiza la rentabilidad a través del alquiler anualizable.
No obstante, Costela aclaró que el criterio más recomendado es el método comparativo, que contrasta la propiedad con operaciones ya concretadas y aplica ajustes técnicos rigurosos cuando solo se dispone de precios publicados.