San Juan: el polen que nadie mira y que dispara las alergias de septiembre
¿Sabés qué árbol de San Juan dispara las alergias de septiembre y casi nadie tiene en el radar? Un especialista explica cómo distinguirla de una gripe y qué consecuencias aparecen décadas después.
Con la llegada de septiembre y el recambio de estación, en San Juan se multiplican los cuadros de alergias respiratorias. El especialista Vicente Mut puso el foco en un árbol que casi nadie tiene en el radar: la mora, uno de los principales desencadenantes de esta época del año en la provincia.
Según su estimación, entre el 10% y el 15% de los pacientes puede verse afectado por alergias. El dato no es menor si se tiene en cuenta que la afección tiene un componente genético: no todas las personas presentan la misma predisposición.
Mut describió el mecanismo: la reacción se produce cuando el sistema inmune genera anticuerpos contra elementos como polen, polvillo, hongos o veneno de insectos. Esa respuesta puede manifestarse en la piel, en la vía aérea superior e inferior y también en la vía digestiva.
El polen que viaja kilómetros
En la provincia, el especialista ubicó a la mora como uno de los factores más relevantes de la temporada. Estos árboles tienen un período de polinización corto, de aproximadamente un mes o menos, entre mediados de agosto y septiembre, con variaciones según la temperatura.
El polen queda suspendido en el aire y puede trasladarse varios kilómetros, favorecido por los vientos característicos de San Juan. A eso se suman otros pólenes, como los de plátanos, olivo, vid y paraíso. Recién en octubre aparecen las gramíneas o malezas: chipica, cañota, cebadilla y césped.
Alergia o gripe: cómo distinguirlas
Uno de los puntos centrales que remarcó Mut es la necesidad de diferenciar una alergia de un resfrío o una gripe. Entre los síntomas más frecuentes mencionó escozor en nariz y ojos, congestión, mocos, estornudos y, en algunos casos, inflamación de bronquios con tos y falta de aire.
La presencia de fiebre o febrícula, en cambio, orienta más hacia una infección viral. De todos modos, el especialista subrayó que ante la duda la consulta médica resulta necesaria para definir el origen del malestar y el tratamiento adecuado.
Qué se puede hacer
Mut diferenció el alivio sintomático de los abordajes que buscan actuar sobre la causa de la alergia. Si el paciente ya conoce su diagnóstico y dispone de un antialérgico, puede usarlo de manera transitoria y luego acudir a la consulta.
En otros casos, cuando el desencadenante puede retirarse del medio —como ocurre con la alergia a la penicilina o a determinados alimentos—, el problema se resuelve evitando la exposición. Cuando eso no es posible, existen tratamientos específicos que producen desensibilización o inducción de tolerancia, aunque no implican una cura definitiva.
Las consecuencias que aparecen décadas después
El especialista advirtió además sobre efectos que pueden manifestarse a largo plazo en personas con afecciones respiratorias sostenidas durante años. Mencionó problemas vinculados al oído medio y al pulmón, entre ellos la hipoacusia —pérdida parcial de la audición— y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).
Esas manifestaciones pueden presentarse varias décadas después, especialmente alrededor de los 60 o 70 años. Por eso, Mut insistió en anticiparse a la temporada de polinización y comenzar el estudio y el tratamiento antes de que aparezcan los síntomas: iniciar el abordaje con mayor antelación permite mejores resultados.