San Juan: la tercera escuela que se suma a un curso de manipulación de alimentos que ya da que hablar en el país
Más de 30 estudiantes y acompañantes de una escuela de educación especial en San Juan empezaron un curso que ya es pionero en el país. Al terminarlo, reciben un carnet que les abre las puertas del trabajo formal. ¿Por qué otras provincias están mirando lo que pasa acá?
La inclusión laboral en San Juan sigue sumando nombres. Ahora, más de 30 estudiantes, tutores y acompañantes terapéuticos de la Escuela de Educación Especial y Formación Laboral Aleluya-Arid cursan la capacitación sobre Manipulación de Alimentos con contenidos pedagógicos adaptados, según informó el Diario de Cuyo.
Con esta incorporación, Aleluya-Arid se convierte en la tercera institución educativa en sumarse a un programa que ya es pionero en todo el país.
La iniciativa es coordinada en conjunto por las direcciones de Políticas para la Equidad y de Personas con Discapacidad, ambas pertenecientes al Ministerio de Familia. El objetivo es brindar herramientas concretas y accesibles para que cada ciudadano pueda ejercer plenamente su derecho al trabajo, promoviendo la autonomía personal, la participación activa en el mercado laboral y una mejora sustancial en la calidad de vida.
Un taller que no es solo para la escuela
La propuesta no está dirigida únicamente a la matrícula propia del establecimiento. A esta tercera edición del taller se sumaron personas con discapacidad de forma particular, motivadas por aprender sobre seguridad alimentaria, y también jóvenes que actualmente realizan su primer entrenamiento laboral en diversas empresas del rubro gastronómico a través del programa Trabajando Sueños.
Al finalizar el trayecto formativo y aprobar las evaluaciones correspondientes, los participantes obtienen su carnet habilitante de manipulador de alimentos. Se trata de un documento oficial con una validez de tres años que les abre las puertas al trabajo formal en establecimientos de elaboración, comercialización y servicio de comidas.
Cómo se adapta el contenido
A diferencia de los cursos tradicionales de manipulación de alimentos, que suelen dictarse en una única jornada intensiva seguida de un examen general, este programa adaptado para personas con discapacidad extiende la enseñanza a lo largo de 5 módulos de trabajo.
El diseño curricular respeta las exigencias normativas del Código Alimentario Argentino, pero incorpora ajustes razonables y metodologías accesibles pensadas especialmente para facilitar la comprensión de personas con discapacidad intelectual. Entre las estrategias pedagógicas destacan:
- Materiales y léxico adaptados: textos simplificados y explicaciones claras.
- Ejemplificación con elementos concretos y didácticos: uso de réplicas tridimensionales de heladeras y apoyos visuales para enseñar el correcto almacenamiento y conservación de alimentos según sus requerimientos de frío.
- Recursos audiovisuales y dinámicas lúdicas: implementación de videos explicativos y juegos participativos que refuerzan el aprendizaje práctico.
- Evaluación progresiva: tras el desarrollo de cada núcleo temático, se realiza una instancia de evaluación específica para afianzar los conocimientos aprendidos.
Entre las temáticas que integran el programa de estudio figuran la higiene y seguridad alimentaria, las Enfermedades Transmitidas por Alimentos (ETA), la prevención de la contaminación cruzada, la elaboración segura de alimentos Libres de Gluten (sin TACC), las Buenas Prácticas de Manufactura (BPM), los Procedimientos Operativos Estandarizados de Sanitización (POES), la refrigeración, el lavado correcto de manos, la limpieza de instalaciones, el control de plagas y residuos, el manejo de agua segura y la selección adecuada de materias primas.
Antecedentes y proyección nacional
Diseñado para dictarse, en principio, una vez al año, el programa de manipulación inclusiva ha demostrado un crecimiento sostenido desde su origen. En sus ediciones anteriores, la capacitación se llevó a cabo con éxito en la Escuela de Educación Especial Susana Castelli, dependiente de la Asociación Sanjuanina de Adaptación Laboral (ASAL), instancia donde participaron los fundadores de la primera cooperativa de trabajo de personas con discapacidad de la provincia, La Panadería Santa Josefina, y posteriormente en el Centro Educativo Terapéutico Inmanus.
El impacto y la novedad de esta política pública trascienden los límites provinciales. Diversos organismos públicos y áreas sociales de otras provincias del país han comenzado a realizar consultas y solicitar asesoramiento técnico a las autoridades sanjuaninas para replicar este modelo pedagógico e inclusivo en sus respectivos territorios, consolidando a San Juan como una provincia líder en equidad y accesibilidad laboral.