San Juan pone la lupa en el cobre: 2 años para medir cuánto puede innovar el sector
El cobre sanjuanino genera expectativas, pero nadie lo había mirado desde las Ciencias Sociales. Un equipo de la UNSJ se mete de lleno durante dos años para medir cuánto puede innovar el sector.
Un equipo de investigadores de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) arrancó un proyecto que buscará responder una pregunta poco explorada: cuánto puede innovar la minería del cobre más allá de la extracción. La iniciativa, que se extenderá por dos años, estará a cargo de la ex diputada Daniela Castro como directora y de Fabiana Guerrero como codirectora, con la participación de un especialista porteño.
El trabajo se enmarca en el Instituto de Investigaciones Administrativas y Contables (IIAC), dentro de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNSJ. Hasta ahora, según los responsables, no existía una investigación desde las Ciencias Sociales que analizara el potencial del cobre sanjuanino para generar más valor.
Un enfoque propio, con antecedentes chilenos
La propuesta tiene antecedentes en Chile y en otros países mineros, pero nunca se había aplicado con una mirada local. Para Castro, eso representa un valor agregado: “no todo el conocimiento que se produce en un lugar puede aplicar o explicar otro que pase en otro lugar. Y por eso la importancia también de generar nuestros propios esquemas de conocimiento. A partir del conocimiento existente, pero nuestro”, explicó.
El cobre fue elegido porque es el metal con mayor potencial de crecimiento para los próximos años. En esta etapa inicial, el equipo ya trabaja en la recolección de datos, en la fase documental y en la construcción del marco teórico que servirá de base para el trabajo de campo.
Primero la teoría, después las entrevistas
Como se trata de una iniciativa novedosa, el primer paso es generar la teoría con la que analizarán a todos los actores de la actividad: empresas, proveedores, cámaras, sindicatos, el Estado y otros grupos. También deben definir los criterios para estudiar cada caso y así determinar el potencial innovador existente.
Recién a partir de marzo del próximo año, con esa base teórica como anclaje, comenzarán las entrevistas y los encuentros con los integrantes de la cadena de valor minera. Con esa información elaborarán un informe final en el que buscan “identificar qué tipos de posibilidades y capacidades de innovación hay, quienes son los actores y qué capacidad de articulación tienen”. Todo el conocimiento producido quedará disponible para la universidad y para el resto de la sociedad.
Por qué la innovación como motor
El foco en la innovación no es casual. Castro señaló que buscan responder “cómo una actividad basada en la extracción de recursos naturales puede convertirse en un sistema capaz de generar, captar y absorber conocimiento, crear redes de vinculación y desarrollar transformaciones o nuevos emprendimientos, como patentes o spin-offs”.
Para la especialista, el cobre tiene un interés particular que va más allá de la extracción: es “un mineral crítico para la transición energética, el sector tecnológico y la reconfiguración global”. Por eso la investigación se concentrará en detectar qué capacidades tecnológicas se están configurando y cómo potenciarlas.
Según Castro, identificar los vacíos productivos y de otro tipo permite impulsar programas estatales, leyes de promoción o recomendaciones estratégicas para las cámaras.
Cuatro ejes de trabajo
El proyecto fue aprobado en junio pasado y ya está en plena primera fase. En su resumen quedaron planteados objetivos en cuatro aspectos, tanto públicos como privados y vinculados a la formación e investigación.
El primero es el diagnóstico del sector productivo, que hoy no existe con criterios científicos y solo puede rastrearse en datos dispersos de organizaciones privadas. Con ese insumo podrán armar un mapa de actores estratégicos y medir su nivel de vinculación.
En materia de política pública, el objetivo es aportar insumos para el diseño y fortalecimiento de políticas de desarrollo productivo. Los otros dos ejes apuntan a la educación: por un lado, la capacitación mediante herramientas de inteligencia económica para instituciones y organismos; por el otro, la creación de redes académicas con universidades de Argentina y con la Universidad Autónoma de Madrid para dar continuidad a las tareas de investigación.