San Juan prueba una jugada inédita para resucitar el acuífero del Tulum
San Juan ya no espera que la naturaleza haga el trabajo: el plan para devolverle vida al acuífero del Tulum incluye piletas que inyectarán agua al subsuelo. El detalle que sorprende a los técnicos está en la franja elegida.
La provincia apuesta a un sistema de recarga artificial que busca revertir décadas de sobreexplotación de las napas subterráneas. La clave está en una franja de terreno entre el Dique Ignacio de la Rosa y el Puente de Albardón, donde el agua del río podría infiltrarse de manera controlada.
El diagnóstico que encendió las alarmas es contundente: los mapas de estrés hídrico del Departamento de Hidráulica, junto al Instituto Nacional del Agua (INA), marcaron en rojo las zonas críticas del Gran San Juan, donde las napas cayeron varios metros por el desbalance entre extracción y reposición natural.
Frente a ese panorama, las autoridades locales activaron una estrategia integral que combina el ordenamiento de cuencas, la recuperación de presas y la recarga artificial del acuífero libre del Valle del Tulum. La idea es aprovechar las nevadas históricas de este año y las lluvias que traería El Niño.
¿Cómo funcionará el sistema de infiltración?
La División Agua Subterránea del Departamento de Hidráulica, a cargo de Edgardo Atilio Azeglio, considera que se puede inducir un flujo laminar controlado en los terrenos gravosos de alta permeabilidad de esa cuenca. Mediante piletas estratégicas adaptadas a las curvas de nivel, se inyectaría al acuífero un caudal base de 40 metros cúbicos por segundo, con capacidad de escalar según el deshielo y el derrame del río San Juan.
"Se producirá un sistema de infiltración natural sin precedentes en la región", explicó Azeglio en el programa La Picada, que se emite por Canal 13.
Un cambio de fondo en la gestión del agua
Este salto técnico se enmarca en el Plan Maestro de Gestión Integral del Recurso Hídrico con horizonte al 2050. Por primera vez, la administración provincial unifica el agua de los ríos con la que se extrae mediante perforaciones, bajo una misma gobernanza de cuenca.
Para los especialistas, el éxito de esta política ya tiene un cimiento construido en los últimos tres años: la recuperación de los niveles de seguridad en las presas provinciales. Ese hito otorga previsibilidad institucional frente a las fluctuaciones climáticas y herramientas para administrar el delicado equilibrio entre la demanda sectorial y la preservación del agua subterránea, garantizando el futuro productivo y humano de toda la región.