San Juan redobla la pelea contra las plagas y suma una nueva amenaza para el campo
La campaña contra la Lobesia venía funcionando: las capturas cayeron 52%. Pero el monitoreo encendió una alarma con la mosca de los frutos y ahora San Juan suma una tercera plaga que complica al membrillo.
El Gobierno de San Juan puso en marcha la campaña 2026-2027 de prevención y control de plagas, un operativo que combina aviones, drones, entrega de insecticidas y monitoreo permanente en los valles productivos. La novedad de esta temporada es la incorporación de la carpocapsa, una plaga que ataca con fuerza al membrillo.
El Ministerio de Producción, Trabajo e Innovación informó que el plan fue consensuado con el Centro de Ingenieros Agrónomos de San Juan, la Cámara de Comercio Exterior, la Cámara de Producción y Exportadores de Frutas y Hortalizas y el INTA. El objetivo es dar continuidad y fortalecer lo hecho la temporada pasada. El ministro Gustavo Fernández confirmó que se ejecutará íntegramente con recursos provinciales.
Polilla de la vid: los números que entusiasman
En el caso de la Lobesia botrana, las acciones de la campaña anterior lograron una caída del 52% en las capturas del segundo vuelo, un indicador que la provincia toma como señal positiva del control. Sobre esa base, se prevén aplicaciones aéreas sobre 26.000 hectáreas de vid, una superficie similar a la del año pasado. Para dimensionar: equivale a cerca de dos tercios de las 38.703 hectáreas que el Instituto Nacional de Vitivinicultura registró en San Juan al cierre de 2025.
Los vuelos se distribuirán en los departamentos 9 de Julio, Caucete, 25 de Mayo y Sarmiento. Los sectores con mayores niveles de captura recibirán una segunda aplicación, un esquema que se estrenó en la campaña anterior. También habrá aplicaciones con drones sobre unas 2.000 hectáreas de Ullum y Zonda, aunque el año pasado los drones habían alcanzado unas 2.800 hectáreas en zonas donde la normativa no permite volar con aeronaves.
Como complemento, la provincia entregará insecticidas a productores para cubrir unas 10.000 hectáreas, con prioridad para quienes apliquen la Técnica de Confusión Sexual. Esa técnica consiste en difundir en el viñedo feromonas sintéticas de la hembra para que el macho no logre ubicarla y se evite la fecundación. Todas las aplicaciones se ejecutarán a partir de la primera alerta fitosanitaria del SENASA, que el año pasado se difundió el 29 de septiembre. La campaña 2025-2026 había demandado 1.600 millones de pesos de fondos provinciales.
Mosca de los frutos: la plaga que preocupa
El monitoreo de la última campaña mostró un aumento en los niveles de la mosca de los frutos, lo que el Ministerio calificó como un nuevo desafío sanitario. La estrategia combina drones, asistencia a productores y control biológico.
Se prevén aplicaciones con drones sobre 4.000 hectáreas de vid en Zonda, Ullum, Albardón y Pocito, orientadas a las primeras generaciones del insecto. Los establecimientos de hasta 20 hectáreas que no sean alcanzados por los drones recibirán proteína hidrolizada e insecticida. Desde el Ministerio remarcaron que la participación de los productores es fundamental para complementar las acciones oficiales.
San Juan integra las áreas bajo control fitosanitario oficial para esta plaga: el SENASA definió a los valles de Ullum, Zonda, Tulum, Jáchal e Iglesia como áreas de supresión, y al de Calingasta como de baja prevalencia. La provincia cuenta además con una Bioplanta en Rivadavia, donde se crían moscas estériles para reducir la población de la plaga.
Carpocapsa: la nueva amenaza para el membrillo
La gran novedad de la campaña es la carpocapsa (Cydia pomonella), una polilla cuyas larvas se alimentan del interior del fruto hasta llegar a las semillas. Es la principal plaga del membrillero y también afecta a manzanos, perales y nogales. Según el Ministerio, durante la campaña anterior la Provincia comenzó a diagnosticar la situación y a planificar una estrategia específica, con el objetivo de fortalecer el cultivo del membrillo a partir de la denominación de origen del dulce rubio y de mejorar la sanidad de las plantaciones.
La estrategia se apoya en tres líneas de trabajo: un sistema oficial de monitoreo en toda la provincia para relevar la presencia y evolución de la plaga; una emisión de alertas fitosanitarias que indiquen a los productores el momento oportuno para realizar controles químicos; y aplicaciones aéreas con drones sobre unas 300 hectáreas de membrillo, con prioridad en las áreas de mayor riesgo sanitario.
El monitoreo ya empezó a tomar forma. En agosto, la Secretaría de Agricultura anunció la Red Provincial de Monitoreo de Carpocapsa para los valles del Tulum, Jáchal, Calingasta e Iglesia, con alertas basadas en la suma de carpogrados —una herramienta que estima los picos de vuelo de los adultos—, el conteo semanal de trampas y la fenología del cultivo. El 14 de septiembre, en Villa Mercedes, Jáchal, se presentó una red de 30 trampas para los membrillares del departamento, junto con asistencia técnica y un censo productivo.
El ministro Gustavo Fernández señaló que las acciones del Estado deben complementarse con las que cada productor realiza en su finca, y que el efecto será mayor si ambas se sostienen en simultáneo.