San Juan sale al mundo a buscar 600 millones: el detalle que nadie te cuenta
San Juan sale a buscar 600 millones de dólares en el mercado internacional, pero la letra chica de la calificación B- de Fitch y el salto de deuda del 10% al 40% de los ingresos generan ruido. ¿Vale la pena el riesgo?
San Juan se juega una carta clave. Desde hoy, la provincia busca colocar en el mercado internacional hasta 600 millones de dólares con un bono que, según el gobierno, financiará la infraestructura que la minería necesita para crecer.
La emisión tendrá un plazo de nueve años, estará regida por la legislación del Estado de Nueva York y pagará intereses semestrales. El capital se amortizará en tres tramos: 33% en 2033, otro 33% en 2034 y el 34% restante en 2035. La tasa la definirá el mercado durante la colocación, y la recepción de ofertas está prevista hasta hoy a las 13, con una inversión mínima de 1.000 dólares.
¿Por qué vuelve a endeudarse después de casi 30 años?
El regreso de San Juan al financiamiento internacional después de casi tres décadas no es casual. La provincia pretende volcar esos fondos a rutas, energía, agua, logística y transporte, infraestructura indispensable para acompañar emprendimientos mineros de una escala que hasta hace poco parecía impensada.
El caso de Vicuña es la referencia obligada. El proyecto, impulsado por BHP y Lundin Mining, abarca Josemaría y Filo del Sol y contempla una inversión inicial cercana a los 9.700 millones de dólares bajo el RIGI. Con semejante magnitud, la infraestructura pública no puede quedar rezagada frente al ritmo de las inversiones privadas.
La advertencia que enciende alarmas
Pero no todo es color de rosa. Fitch otorgó a la emisión una calificación B-, destacando la posición de liquidez provincial, aunque también advirtió sobre la exposición de la deuda a moneda extranjera. Distintos análisis estiman que, si se colocara el total autorizado, el peso de la deuda sobre los ingresos podría incrementarse inicialmente de alrededor del 10% a cerca del 40%.
Por eso, el verdadero éxito de la operación no debería medirse solo por conseguir los 600 millones ni por la tasa que finalmente determine el mercado. Deberá medirse por la capacidad de transformar esos recursos en infraestructura útil, productiva y duradera.
San Juan tiene ante sí una oportunidad excepcional, pero también una responsabilidad proporcional. Endeudarse para financiar obras que amplíen la capacidad productiva puede ser una herramienta legítima de desarrollo. La condición indispensable será que cada dólar obtenido tenga como destino una inversión capaz de generar, en el futuro, más actividad, empleo y recursos que los compromisos que hoy se asumen.