San Juan se blinda contra el dengue: la advertencia que nadie quiere escuchar
El verano se viene con lluvias adelantadas y calor extremo, el combo ideal para el mosquito. San Juan ya activó su operativo, pero hay una advertencia que los vecinos no quieren escuchar.
Con un verano que se anticipa inusualmente húmedo y caluroso por el fenómeno de El Niño, la provincia activó su operativo para frenar al mosquito Aedes aegypti. La temporada pasada cerró con cero casos autóctonos, pero los especialistas advierten que relajarse ahora sería un error.
Liliana Salvá, titular del programa de Control de Vectores de San Juan, explicó que el ciclo del dengue responde a dinámicas poblacionales cíclicas y que las condiciones ambientales previstas para este año crean el escenario perfecto para la reproducción del insecto. La funcionaria insistió en que el balance favorable de la temporada anterior —sin contagios locales y solo dos importados— no debe traducirse en confianza.
El plan oficial arrancó a principios de septiembre con recorridos preventivos por instituciones de salud y municipios. El objetivo es reforzar el saneamiento ambiental, el descacharreo —la eliminación de recipientes inservibles que puedan acumular agua— y la limpieza de acequias. Este último punto es clave por el sistema de riego local: cuando el agua se estanca en canales urbanos que acumulan bolsas, botellas o tapitas, esos espacios se convierten en criaderos si no se mantienen.
La fumigación no es la solución
Uno de los ejes en los que más insisten los especialistas es el uso correcto de las herramientas de control. Hay una creencia extendida en la población que reclama fumigaciones masivas ante la presencia de mosquitos. Desde el área de Vectores aclararon de manera categórica que la fumigación no previene: es una acción paliativa y de protocolo que solo debe aplicarse ante la aparición de casos confirmados.
Echar insecticida al ambiente sin la presencia del virus tiene una efectividad muy baja y genera un impacto ambiental negativo innecesario. La verdadera barrera de contención, remarcaron, depende del compromiso diario dentro de los hogares.
Escuelas y monitoreo
La cartera sanitaria articula con el Ministerio de Educación para sostener las bajadas pedagógicas en los establecimientos escolares. Mediante capacitaciones orientadas a docentes de distintos departamentos —como los trabajos previos en Santa Lucía y los próximos programados en Angaco— se busca que las nuevas generaciones incorporen hábitos de prevención que luego se trasladen a la dinámica familiar.
Además, a partir del primero de octubre se instalarán sensores de ovipostura para monitorear de cerca el comportamiento de las poblaciones del vector.
Con el antecedente favorable de haber mantenido a raya la enfermedad el año pasado, San Juan apuesta a la anticipación interdisciplinaria y a la responsabilidad ciudadana. Lejos de depender de medidas mágicas, el éxito de la próxima temporada dependerá de que cada vecino elimine los criaderos domiciliarios antes de que las primeras lluvias del verano aceleren la eclosión del mosquito.