El verano venía con fama de sofocante, pero el riesgo real está en otro lado: la humedad y el granizo que ya complican a los viñedos sanjuaninos. Qué dice el pronóstico para los próximos meses.
San Juan tiene por delante un verano que no se parecerá a los anteriores. La climatóloga de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) Agustina Albeiro advirtió que El Niño llegará con una intensidad inédita desde diciembre y extenderá sus efectos sobre la provincia hasta abril.
El fenómeno, que consiste en el calentamiento anómalo del océano Pacífico y altera el régimen de lluvias y temperaturas en la región, ya mostró señales en el agro local. Según la especialista, se trata del registro más potente del período instrumental.
La ventana crítica: de diciembre a febrero
Albeiro precisó que el tramo de mayor impacto se concentrará entre diciembre y febrero, con especial fuerza en el último mes del año, enero y buena parte de febrero. Los centros globales de pronóstico, explicó, coinciden en una proyección contundente: “un cien por ciento de probabilidades de que sea muy fuerte”.
Esa precisión temporal no es un dato menor. Permite organizar la planificación productiva, el manejo del agua y la prevención de emergencias con meses de anticipación.
Un verano cálido, húmedo y con granizo en el horizonte
El verano sanjuanino se anticipa cálido y con lluvias por encima de lo habitual. La causa, según la investigadora, es el ingreso de aire cálido y húmedo desde el centro y el este del país, que se combina con las condiciones propias de la temporada en la provincia.
La buena noticia: no se prevén olas de calor tan prolongadas como las de temporadas pasadas. Las temperaturas, de hecho, quedarán apenas por debajo de los 35 grados habituales y no alcanzarán valores bajo cero.
El verdadero riesgo, en cambio, vendrá por otro lado. La humedad y la inestabilidad atmosférica elevan la probabilidad de lluvias intensas y de granizo en distintos puntos del territorio provincial.
Aluviones, nieve atípica y un deshielo que aún no arrancó
El suelo sanjuanino se satura rápido y hay abundante material de arrastre, dos condiciones que favorecen los aluviones con impacto directo sobre la población. A eso se suma un dato llamativo: la nieve acumulada en la cordillera desde julio muestra un comportamiento que no se veía en décadas y que es comparable con la temporada 1997-1998.
Sin embargo, el deshielo todavía no comenzó de lleno porque en la alta montaña persisten las temperaturas bajo cero. Esa evolución será una de las variables clave a seguir en los próximos meses.
El campo ya siente el golpe
El sector productivo no espera las lluvias: ya las está sufriendo. Varios productores enfrentan problemas de peronóspora, una enfermedad de la vid asociada al exceso de humedad, y la falta de sol afecta la maduración de los racimos.
A ese cuadro se le suma el riesgo de granizo sobre la cosecha, con la vitivinicultura como principal preocupación. Frente a ese escenario, Albeiro recomendó seguir las alertas oficiales, mantener limpias las acequias y bocatormentas, y tener preparada la mochila de emergencia que recomienda la Dirección de Protección Civil.
La climatóloga insistió en que la respuesta preventiva debe adelantarse a la llegada de las lluvias y no quedar supeditada a la emergencia. “No hay que entrar en pánico, pero sí estar atentos e informarse por medios oficiales”, dijo.
La evolución de las lluvias, la intensidad del granizo y el comportamiento del deshielo cordillerano serán los ejes a monitorear, con impacto directo sobre el agro y la gestión de riesgos en toda la provincia.