San Juan se vistió de rosa: la postal que se repitió en el Aldo Cantoni pese al frío y la llovizna
Miles de sanjuaninos desafiaron el frío y la llovizna para copar el centro con una sola consigna. La organización repartió miles de remeras rosas y armó un recorrido que volvió al punto de partida, pero lo que se vivió en la llegada es lo que nadie se quiso perder.
El cielo amaneció gris, el termómetro marcaba fresco y una llovizna fina se coló durante las primeras horas. Nada de eso frenó a miles de sanjuaninos que se volcaron al centro para la Maratón 3K "Juntas contra el cáncer de mama", organizada por la Fundación Sanatorio Argentino.
La cita volvió a tener su epicentro entre el Parque de Mayo y el Estadio Aldo Cantoni, que desde temprano empezaron a llenarse de familias, deportistas y chicos. Pero el grueso de la convocatoria lo pusieron ellas: cientos de mujeres que atravesaron la enfermedad y que convirtieron esta fecha en una parada obligada de cada año.
Remeras rosas y una posta entre generaciones
La organización repartió más de 4.000 remeras rosas oficiales, que tiñeron cada tramo del recorrido. A ese número se sumaron muchas participantes que rescataron sus casacas de ediciones anteriores y las lucieron con orgullo, armando una posta silenciosa entre abuelas, madres e hijas unidas por la misma causa.
Entre mate y mate para esquivar el frío, las sonrisas se mezclaron con la emoción a flor de piel. La largada, demorada hasta pasadas las 10:30, se llevó todos los aplausos: la marea humana arrancó desde el Cantoni hacia Urquiza, siguió por 25 de Mayo, dobló en Alem, empalmó con San Luis y encaró por España hasta retomar Avenida Libertador para regresar al punto de partida.
Cada metro no fue solo esfuerzo físico. Fue homenaje a quienes ya no están, reclamo por la salud y abrazo colectivo a las que hoy siguen peleándola.
Los chicos también corrieron y un guiño al ambiente
La categoría Kids tuvo su espacio propio: los más pequeños acompañaron a sus mamás o abuelas en el recorrido, con la misma remera y la misma consigna. Además, la organización impulsó una movida sustentable: pidió a los asistentes llevar botellas reutilizables y montó puestos de hidratación para recargar agua, con el objetivo de evitar plásticos de un solo uso.
En la llegada nadie miró el cronómetro ni el puesto. Hubo abrazos apretados, lágrimas y caras de superación. San Juan dejó una vez más un mensaje que excede la provincia: la detección precoz salva vidas. Y quedó, también, el recuerdo de las luchadoras que ganaron su batalla y de las que ya no están.