San Juan sin colectivos por segundo día: el dato que más preocupa a los que dependen del transporte
El paro de colectivos en San Juan entró en su segundo día y los que dependen del transporte público están sintiendo el golpe: más autos en el centro, menos alumnos en las escuelas y comercios que no levantan. Lo que más bronca genera no es la falta de unidades, sino cómo empezó todo.
El paro de colectivos en San Juan cumplió este jueves su segunda jornada consecutiva y volvió a dejar a miles de usuarios sin su medio de traslado habitual. Desde el miércoles, cuando la medida arrancó sin aviso, trabajadores, estudiantes y familias tuvieron que resolver sobre la marcha cómo llegar a destino. El microcentro, el Centro Cívico y las zonas cercanas a escuelas y oficinas públicas amanecieron otra vez colmados de autos particulares.
La falta de unidades se sintió en toda la provincia. Quienes no tienen auto ni moto apelaron a remises, taxis, Uber y DiDi, coordinaron viajes con compañeros de trabajo o directamente caminaron. Las calles del centro mostraron un movimiento distinto al habitual, con más vehículos y menos gente circulando.
Estacionar en el centro, una misión imposible
Para los que se movilizaron en auto, encontrar lugar para estacionar fue uno de los mayores dolores de cabeza. Los boxes del centro estuvieron ocupados casi en su totalidad y, apenas se liberaba uno, era ocupado de inmediato por otro vehículo. La misma postal se repitió en las inmediaciones de escuelas y dependencias públicas, donde se concentró una gran cantidad de autos.
La situación obligó a muchos a dejar el vehículo lejos de su destino y completar el trayecto a pie. Otros, en cambio, directamente desistieron de usar el auto y buscaron alternativas.
Menos alumnos en las aulas y menos ventas en los kioscos
El ausentismo escolar fue uno de los efectos más visibles de la segunda jornada. Las familias que dependen exclusivamente del colectivo no tuvieron cómo trasladar a los chicos, y como las inasistencias estaban justificadas por la medida de fuerza, muchos estudiantes no concurrieron a clases.
Esa menor circulación golpeó de lleno a los comercios cercanos a los establecimientos educativos. Los kioscos y pequeños locales registraron menos movimiento y consumo, según señalaron los propios comerciantes, que ya habían advertido una situación similar el miércoles.
En el microcentro, los vendedores también notaron menos gente caminando y una caída en el flujo de potenciales clientes en comparación con una jornada normal.
Reclamo salarial: comprensión y enojo por la sorpresa
Entre los sanjuaninos consultados hubo quienes respaldaron el reclamo de los trabajadores del transporte. “No hay bolsillo que aguante”, resumió uno de los usuarios consultados, en un contexto donde el costo de vida preocupa a las familias.
Sin embargo, el malestar apuntó a la modalidad sorpresiva de la medida. Para muchos, el problema no fue solo la falta de colectivos, sino no haber tenido tiempo para organizar un traslado alternativo. Trabajadores que debían presentarse sí o sí en sus puestos recurrieron a taxis, remises, aplicaciones o vehículos de compañeros. Otros optaron por caminar o directamente faltar a sus actividades.
Así, el segundo día de paro dejó una ciudad con menos colectivos, más autos y un ritmo distinto, con impacto directo en trabajadores, estudiantes y comercios que dependen de la circulación diaria.