Los geriátricos privados de San Juan se multiplicaron en una década mientras la neonatología quedó casi igual: la cuenta que pone en jaque la forma en que las familias cuidan y que muchos ya están sintiendo en el bolsillo.
En San Juan hay un número que crece y otro que quedó quieto. Las residencias privadas para adultos mayores pasaron de 13 a 41 en una década, mientras los servicios de neonatología siguen siendo cuatro. Detrás de esa foto, el sociólogo Franco Barboza ve algo más que estadística: una transformación en la manera de cuidar.
Los datos son del Ministerio de Salud provincial. Hoy las 41 residencias suman 930 camas; antes de 2016 eran 13 y tenían 391. Es decir, en diez años se habilitaron 28 establecimientos nuevos.
Del otro lado, la neonatología casi no se movió: cuatro servicios con 82 unidades en total, una menos que en 2016.
Una provincia que envejece
El Censo 2022 confirma la tendencia. Por cada 100 menores de 15 años hay 43 personas de 65 o más. En 2010 la relación era de 30. La población mayor gana terreno año tras año.
Barboza, docente de la UNSJ, aclara que no es un fenómeno sanjuanino. “Es un proceso que se viene dando en todo el mundo occidental”, explicó en diálogo con Canal 13, y que ahora desembarca con fuerza en la Argentina.
El sociólogo lo atribuye a dos factores que se cruzan. Por un lado, una mejora en la calidad de vida que estiró la expectativa de vida también en la provincia. Por el otro, la caída de la natalidad. “Están naciendo cada vez menos personas, pero viven cada vez más años”, resumió.
Los números del Registro Civil
La foto de los nacimientos es más matizada que la intuición general. Según el Registro Civil de San Juan, los nacimientos registrados subieron 5,9% en 2025, pero entre enero y agosto de 2026 cayeron 3,6% frente al mismo tramo del año anterior.
Por ahora, nacen más personas de las que mueren: en 2025 se contabilizaron 9.168 nacimientos contra 5.433 defunciones.
¿Quién se hace cargo?
La pregunta de fondo que plantea Barboza es qué ocurre con una población mayor que ya no integra la población económicamente activa, aunque en muchos casos siga siendo activa. “Es una gran pregunta no solo para el mercado, sino para las políticas públicas”, señaló.
El sociólogo detecta un cambio de mentalidad: “hay una tendencia a pensar que el cuidado de adultos mayores puede tercerizarse”. Antes predominaba la idea de que cada uno se hacía cargo de su madre, su padre o su abuelo. Ese modelo, sostiene, choca con la realidad de muchas mujeres, que son quienes sostienen ese cuidado y a la vez están insertas en el mercado laboral.
La carga que llevan incluye el cuidado de niños, el de adultos mayores y uno o más empleos remunerados. Para Barboza, esa situación podría explicar los dos fenómenos a la vez: el aumento de los geriátricos y la baja de la natalidad.
El costo de envejecer bien
El tema, advierte el especialista, debe pensarse según las clases sociales. Existe una tendencia a que haya geriátricos con mejores servicios, “pero eso tiene un costo”. A veces se sostiene con la propia jubilación, siempre que sea buena.
Por eso, plantea, habría que mirar quiénes acceden a los geriátricos de buena calidad y qué sucede con los adultos mayores de familias de escasos recursos.
La familia, todavía en el centro
Barboza descarta que se trate de un abandono de la familia. Diferentes encuestas, indicó, muestran que los argentinos valoran la familia y las redes de cuidado, “quizás no todo lo que la familia implica”, pero sí su sentido.
Y anticipa un escenario que ya se está dando: cada vez habrá más hogares donde una sola persona cuida a la vez a un adulto mayor y a niños. Aunque todavía no con los números de Europa, “está pasando en Argentina y en San Juan”.