San Juan y el cobre: por qué los inversores ya miran el mineral que mueve el mundo
El cobre se coló en la primera charla de la Jornada JAE y los inversores ya miran a San Juan: cuatro proyectos aprobados bajo el RIGI y 13.500 millones de dólares comprometidos. Pero hay un detalle que explica por qué el mineral gana terreno en las carteras.
La 11° Jornada JAE arrancó este sábado en el Velódromo Vicente Chancay con una propuesta que mezcló economía, mercado de capitales y minería. El workshop inicial estuvo a cargo de Fede Victorio y Nicolás Sibecas, de Inversiones Andinas, que abrieron el evento organizado por la Asociación Civil Jóvenes Administradores de Empresas con el apoyo de DIARIO DE CUYO.
Aunque se esperaba más público para la siesta, la convocatoria de la previa acompañó. La charla combinó un repaso del escenario económico mundial, nacional y provincial con recomendaciones concretas para armar una cartera de inversiones, según el perfil de cada persona.
Opciones para cada tipo de inversor
Los disertantes presentaron tres caminos según el nivel de riesgo. Para el inversor conservador, la propuesta fue una cartera íntegramente de renta fija: bonos, colocaciones de corto plazo y obligaciones negociables de empresas. Según detallaron, esos instrumentos ofrecen rendimientos que van desde un 2% anual en dólares en los plazos más cortos hasta un promedio del 8% anual en obligaciones negociables de compañías locales de primera línea. Mencionaron ejemplos como Pampa Energía, Vista, YPF y Pan American Energy.
Uno de los consejos que repitieron fue distribuir las inversiones entre distintos instrumentos para escalonar los cobros de intereses a lo largo del año y diversificar la exposición. En ese punto remarcaron la importancia de evaluar las condiciones de cada activo y las necesidades particulares de cada inversor.
Para el perfil moderado, la cartera sumó bonos provinciales, títulos soberanos de mayor plazo y CEDEAR, los certificados que permiten invertir desde el mercado local en compañías del exterior. Entre los ejemplos aparecieron Google, Nvidia, McDonald's, Mercado Libre y Nubank, además de instrumentos ligados al oro, la plata y el mercado brasileño.
Los inversores más agresivos recibieron una propuesta con un 50% de renta fija y otro 50% de renta variable, con alternativas vinculadas a la energía nuclear, las mineras de oro, el bitcoin y compañías energéticas argentinas.
La exposición también buscó derribar una barrera: mostrar que se puede entrar al mercado de capitales sin tener cuenta bancaria en el exterior ni cuenta en dólares. Los CEDEAR, explicaron, se adquieren desde una cuenta de inversión local con pesos argentinos, aunque su evolución y sus riesgos dependen de los activos a los que estén vinculados.
Una cartera minera con acento sanjuanino
El momento central de la charla llegó con una cartera temática para quienes quieren apostar al desarrollo de la minería. La propuesta incluyó siete activos: un 25% en el bono de San Juan con vencimiento en 2035 y participaciones en compañías internacionales con proyectos mineros en Argentina.
Entre las firmas mencionadas estuvieron BHP, vinculada al proyecto Vicuña en San Juan; Rio Tinto, con proyectos de litio en Catamarca y Salta; Barrick, que opera Veladero; McEwen Mining, asociada a Los Azules, otro de los desarrollos cupríferos relevantes de la provincia; Pan American Silver, con proyectos de plata en el país, y Lithium Argentina, enfocada en el litio.
Los especialistas aclararon que este tipo de apuestas requiere analizar los riesgos particulares de cada compañía y del sector en el que opera. En ese marco, pusieron el acento en el lugar que puede ocupar San Juan dentro del escenario minero internacional: la provincia cuenta hoy con cuatro proyectos aprobados bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), con un monto cercano a los 13.500 millones de dólares comprometidos.
Por qué el cobre gana protagonismo
El cobre tiene un papel estratégico en un mundo que avanza hacia la transición energética y que demanda cada vez más infraestructura tecnológica. Un dato sirve para dimensionarlo: un auto convencional requiere alrededor de 23 kilos de cobre, mientras que uno eléctrico necesita unos 80 kilos.
A eso se suma el consumo de los centros de datos destinados a la inteligencia artificial. Una sola instalación puede requerir unas 3.000 toneladas de cobre, un volumen que muestra la importancia del material para el desarrollo de nuevas tecnologías.
Con una demanda mundial en crecimiento y una oferta que enfrenta limitaciones, San Juan aparece en una posición estratégica para aportar parte del mineral que el mundo necesitará en los próximos años. Así, la charla de Inversiones Andinas abrió el workshop de la Jornada JAE con un combo de análisis económico y herramientas prácticas para acercar el mercado de capitales a los asistentes.