San Martín de los Andes: el paisaje que la primavera empieza a teñir de verde
Mientras la nieve todavía se aferra a las cumbres, abajo el paisaje ya empezó a cambiar. San Martín de los Andes vive un momento único: ¿qué actividades vuelven con la primavera?
La nieve se resiste en las cumbres, pero abajo el paisaje ya cambió. San Martín de los Andes entra en primavera sin abandonar del todo el invierno, y esa convivencia entre estaciones le da a la ciudad una postal que se transforma casi todos los días.
A orillas del lago Lácar, los jardines florecen, los bosques renuevan sus tonos y las montañas todavía guardan sectores nevados. Blanco, verde y azul se mezclan durante algunas semanas en un paisaje que combina el deshielo con el despertar de la vegetación.
Senderos, miradores y lagos para redescubrir
Con temperaturas más templadas y jornadas más largas, vuelven a ganar terreno las caminatas, el trekking, las cabalgatas, el mountain bike y la observación de aves. Hay circuitos para distintos niveles: algunos se internan en el bosque y otros ganan altura para mirar desde arriba el lago y la ciudad.
Los miradores Bandurrias y Arrayán son parte de esas alternativas. Desde allí, el Lácar se abre entre las montañas mientras la ciudad aparece recostada sobre su costa. También están la Reserva Centenario, las playas de Catritre y Yuco, Villa Quila Quina, el lago Lolog y el Paso Hua Hum, cada uno con una forma distinta de encontrarse con el paisaje cordillerano.
Más lejos, la Ruta de los Siete Lagos vuelve a desplegar uno de los recorridos más reconocidos de la Patagonia. Son poco más de cien kilómetros entre San Martín de los Andes y Villa La Angostura, atravesando bosques, montañas y lagos que en primavera combinan el deshielo con el reverdecer.
La cordillera vuelve a moverse
Con la nueva estación regresan las actividades vinculadas al agua. El lago Lácar permite excursiones lacustres y salidas en kayak, mientras que los ríos de la región ofrecen alternativas de rafting. A comienzos de noviembre, además, la apertura de la temporada de pesca deportiva vuelve a convocar a aficionados en busca de truchas arco iris, marrones y fontinalis.
Para quienes prefieren caminar, los alrededores ofrecen circuitos que atraviesan distintos ambientes de la cordillera. El cerro Colorado, los recorridos del Parque Nacional Lanín y tramos de la Huella Andina permiten observar de cerca esa transformación: cursos de agua alimentados por el deshielo, bosques que recuperan intensidad y montañas donde todavía persisten rastros del invierno.
La ciudad también se saborea
La costanera del Lácar, las calles que bajan hacia el lago, el Museo Municipal Primeros Pobladores y La Pastera forman parte de un recorrido que puede completarse alrededor de una mesa. Truchas, ahumados, hongos de pino, frutos del bosque, pastas caseras, casas de té y cervecerías artesanales suman los sabores de la cordillera a la experiencia.
Entre dos estaciones
A San Martín de los Andes se puede llegar por la Ruta Nacional 40 o por vía aérea a través del Aeropuerto Aviador Carlos Campos, ubicado a 21 kilómetros de la ciudad. Es uno de los destinos que forman parte del corredor de la Ruta 40 y una puerta de entrada a algunos de los paisajes más reconocidos del sur neuquino.
Pero la primavera permite descubrirlos de otra manera. Ya no es solamente el blanco de Chapelco y todavía no son los días intensos del verano. Es ese tiempo intermedio en el que la nieve resiste arriba mientras las flores aparecen abajo; en el que los senderos vuelven a abrirse al caminante, los remos regresan al lago y los días empiezan a estirarse sobre la cordillera.
San Martín de los Andes cambia de estación sin cambiar de paisaje: simplemente suma nuevos colores. Y durante algunas semanas, la primavera permite ver cómo el invierno se retira mientras la Patagonia vuelve a florecer.