San Martín ganó, pero la peor noticia llegó desde la camilla: qué le pasó a Verón
¿Quién ocupará el lugar de Verón en el ataque albirrojo para la recta final? La lesión en la rodilla derecha le puso fecha al regreso del delantero y obligó a Orfila a mover el tablero.
El festejo por el 3-2 ante Midland duró poco en el vestuario albirrojo. Mauro Verón se rompió los ligamentos de la rodilla derecha y no volverá a jugar en lo que queda del torneo de ascenso.
La confirmación llegó después de los estudios médicos que se le practicaron al delantero de 27 años, quien había abandonado el campo en camilla. El diagnóstico es el más temido: ocho meses de recuperación y regreso recién proyectado para la segunda mitad de 2027.
El momento exacto de la lesión
Todo ocurrió muy temprano, cuando apenas se jugaban 10 minutos del primer tiempo. Verón ensayó un remate al arco y sintió un dolor fulminante en la articulación que lo dejó tendido en el césped, sin poder ponerse de pie.
El cuerpo médico ingresó de inmediato y lo retiró en camilla. Alejandro Orfila movió el banco y mandó a la cancha a Diego Diellos para ocupar su lugar. Lo que en ese momento parecía un golpe se transformó, con el correr de las horas, en una baja de peso para el resto de la campaña.
Un titular que estaba en su mejor versión
La pérdida duele doble porque Verón llegaba afianzado en el once inicial: había arrancado como titular en las últimas siete fechas consecutivas y atravesaba un gran presente futbolístico.
Sus números en el torneo lo respaldan. Disputó 13 partidos, nueve de ellos desde el arranque, y aportó cuatro goles y cuatro asistencias. Era, además, la referencia de área del equipo en la recta decisiva del certamen.
El rearmado para recibir a Quilmes
Con el diagnóstico confirmado, el cuerpo técnico albirrojo ya trabaja en la búsqueda de un reemplazante para el puesto de centrodelantero. La próxima parada es exigente: Quilmes, por la 35ª jornada del torneo.
Orfila deberá resolver quién toma la responsabilidad ofensiva en un tramo del campeonato donde cada punto pesa y San Martín no puede permitirse distracciones.