San Miguel de Tucumán al límite: el revelador diagnóstico que obliga a cambiar las reglas de la ciudad
Con más del 93% de su suelo urbanizado y una población que no para de crecer, San Miguel de Tucumán necesita urgentemente nuevas reglas. ¿Está preparada la capital para el futuro que se viene?
Un dato estremece a los tucumanos: más del 93% del territorio de la capital ya está urbanizado. Este jueves, en el Concejo Deliberante, comenzó el proceso para reformar el Código de Planeamiento Urbano, un reglamento que data de hace más de 25 años y que ya no refleja la realidad de una ciudad que creció de forma explosiva y desordenada. Una comisión liderada por el concejal Facundo Vargas Aignasse tiene la titánica tarea de rediseñar las reglas para el futuro.

El diagnóstico presentado, al que accedió este medio, pinta un panorama de fragmentación social y urbana. De los 323 barrios que existen en San Miguel de Tucumán, apenas el 12% son barrios tradicionales. La gran mayoría, un 36.53%, corresponde a urbanizaciones informales, seguido por barrios de programas habitacionales (37.15%) y sectores autoconstruidos (14.24%). En total, la ciudad cuenta con más de 111.000 parcelas y 168.000 padrones, con una fuerte concentración en el área central.
¿Cómo se refleja la desigualdad en las calles?
La infraestructura básica evidencia las profundas brechas. De las más de 10.000 cuadras de la ciudad, 8.044 están pavimentadas, pero alrededor de 1.000 solo tienen cordón cuneta y el resto son de ripio o tierra. El crecimiento vertical también marcó una tendencia: si en 1991 había 1.070 edificios en altura, para 2026 esa cifra ascendió a 1.404, con el 98% de ellos apiñados en el área central. La trama urbana se organiza en 4.807 manzanas.

San Miguel de Tucumán es hoy el corazón de un área metropolitana que concentra el 68.54% de la población provincial en solo el 4.5% del territorio. La capital, por sí sola, alberga al 50.2% de los habitantes de este aglomerado. Actualmente, viven en la ciudad 590.342 personas, mientras que el área metropolitana supera el millón de habitantes (1.052.194).
¿Qué nos espera para el 2050?
Las proyecciones son contundentes y plantean un desafío mayor. Se estima que para el año 2050, el aglomerado metropolitano alcanzará los 1.785.000 personas. La capital, en ese escenario, podría superar los 768.000 habitantes. Este crecimiento sostenido choca con otro imperativo: preservar la historia. El CPU reconoce más de 300 bienes patrimoniales declarados a nivel nacional, provincial y municipal.

El proyecto para el nuevo Código de Planeamiento Urbano 2026 se articula en siete ejes estratégicos diseñados para responder a los problemas actuales y proyectar la ciudad hacia mediados de siglo. Estos ejes son: estructura vial metropolitana, enfoque ambiental, patrimonio cultural, equilibrio y equidad, movilidad urbana, ciudades inteligentes y nuevas tecnologías.
Entre las reformas concretas se propone una nueva zonificación de distritos, la regulación de usos de suelo mixtos, el establecimiento de límites de alturas máximas y la exigencia de certificaciones de sostenibilidad como LEED o EDGE para nuevas construcciones. También se fijan requisitos mínimos para urbanizaciones, como la continuidad de la red vial, dotación de espacios verdes y servicios básicos.

El plan de trabajo se dividirá en tres etapas claras. La primera será un diagnóstico exhaustivo de las deficiencias normativas actuales. La segunda etapa abrirá la puerta a la participación ciudadana, con mesas de debate para recibir propuestas de vecinos, instituciones y especialistas. Finalmente, en la tercera etapa se redactará el anteproyecto que será elevado al Concejo Deliberante para su discusión y eventual aprobación.
La presentación del CPU 2026 trasciende lo técnico; es una apuesta política y social para redefinir la vida en San Miguel de Tucumán. La ciudad se enfrenta al dilema de crecer sin fragmentarse, de modernizarse sin perder su memoria, y de proyectar un futuro que sea equitativo y sustentable para todos sus habitantes. /Tendencia de Noticias