San Miguel de Tucumán planea una revolución urbana: ¿Cómo cambiará la ciudad en los próximos 40 años?
El Concejo Deliberante de la Capital comenzó a debatir la mayor reforma urbana en décadas. Con un plan que incluye más de una decena de puentes y nuevas reglas para construir, buscan cambiar para siempre la forma de moverse y vivir en San Miguel de Tucumán. ¿Estás listo para conocer cómo será la ciudad en 40 años?
El Concejo Deliberante de la Capital inició un proceso histórico para actualizar el vetusto Código de Planeamiento Urbano, sin cambios desde 1998. El plan más ambicioso incluye la construcción de al menos 14 nuevos puentes para transformar radicalmente la conectividad del Gran San Miguel, buscando descongestionar un casco histórico al borde del colapso y proyectar la ciudad hacia las próximas cuatro décadas.
El secretario de Obras Públicas municipal, Luis Lobo Chaklian, presentó el diagnóstico que sustenta esta necesidad urgente de infraestructura. La propuesta busca terminar con el aislamiento de barrios periféricos y dar una salida al caótico tránsito diario que afecta a miles de tucumanos.
¿Dónde se construirían los nuevos puentes?
La red de conectividad estratégica contempla cuatro cruces sobre el río Salí, destinados a integrar de manera efectiva el este de la provincia con la capital. Además, se planean tres puentes sobre la avenida Francisco de Aguirre para agilizar el vínculo directo con la vecina ciudad de Las Talitas.
El proyecto también incluye otros cuatro puentes clave, cuyo objetivo principal es descomprimir el intenso flujo vehicular que circula hacia y desde Yerba Buena. Esta iniciativa marca un cambio de paradigma en la planificación, pensando en una verdadera integración metropolitana.
Una autopista en el Canal Sur y el fin del centro único
La visión a largo plazo es aún más transformadora. La Municipalidad proyecta que, en las próximas décadas, el Canal Sur pueda convertirse en una auténtica autopista rodeada de espacios verdes. Esto permitiría una circulación rápida hacia todos los puntos del conglomerado urbano, rompiendo la dependencia exclusiva del histórico y saturado corredor Mate de Luna-24 de Septiembre.
El diagnóstico municipal reveló la cruda realidad que justifica esta expansión: dentro de las cuatro avenidas principales, que representan solo el 10% de las parcelas de la ciudad, se concentra el 30% de toda la actividad y más de la mitad de las escuelas del municipio (106 establecimientos sobre un total de 192).
Ante esta asfixiante presión, el nuevo código buscará generar “nuevas centralidades” en los barrios. El objetivo es claro: llevar servicios, comercio y esparcimiento a las puertas de los vecinos, para que no sea obligatorio trasladarse permanentemente al casco histórico para todo.
¿Edificios más bajos y con balcones obligatorios?
La reforma no se limita a calles y puentes, sino que también pondrá bajo la lupa la manera de construir en la Capital. Se anticipan fuertes debates sobre la edificación en altura y el uso del espacio privado, temas que definirán el skyline tucumano del futuro.
El municipio plantea discutir medidas como la obligatoriedad de que todos los nuevos departamentos cuenten con balcones, para garantizar una mejor calidad de vida. Otra propuesta es exigir que los desarrollos inmobiliarios destinen la planta baja y el primer piso exclusivamente a estacionamientos.
Estas regulaciones, de aprobarse, podrían derivar en una ciudad con edificios de menos pisos, fomentando un crecimiento más bajo y extendido, en línea con la política de descentralización de actividades.
Un llamado al diálogo con un plazo definido
El inicio de las audiencias públicas contó con un fuerte respaldo político. La intendenta Rossana Chahla destacó la urgencia de eliminar trabas burocráticas y ordenar el crecimiento mediante normas claras, consensuadas con los vecinos.
Por su parte, el presidente del Concejo, Fernando Juri, y el titular de la comisión especial encargada de la reforma, Facundo Vargas Aignasse, coincidieron en que el éxito dependerá de la capacidad de todos los sectores para dialogar y ceder posiciones. El objetivo marcado es ambicioso: tener un proyecto de Código de Planeamiento Urbano sancionado para fin de año.
Para lograrlo, las audiencias continuarán desarrollándose cada 10 días, recibiendo propuestas de colegios profesionales, universidades, cámaras empresariales y vecinos, con el fin de encaminar la redacción del dictamen final que moldeará la Tucumán de las próximas generaciones.