Santa Cruz al desnudo: la radiografía del INDEC que revela empleo en crisis y un récord de desocupación
La capital santacruceña tiene la desocupación más alta de la Patagonia y la indigencia crece. ¿Qué pasa con la pobreza y el consumo?
El INDEC publicó los datos socioeconómicos de Río Gallegos y el panorama es contradictorio: la pobreza bajó al 23,6%, pero la desocupación trepó al 9,5% y la indigencia subió al 4,3%. La capital santacruceña lidera el desempleo en la Patagonia y muestra señales de alerta en el consumo y el trabajo formal.
¿Por qué Río Gallegos tiene la tasa de desempleo más alta de la Patagonia?
Según la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), la desocupación alcanzó el 9,5%, superando el promedio nacional del 7,8%. Esto equivale a unas 6.000 personas buscando trabajo activamente en el aglomerado capitalino. Además, el 18,2% de los ocupados busca otro empleo o más horas por ingresos insuficientes.
La subocupación total ronda el 9,3%, con un 4,9% no demandante y un 4,4% demandante, lo que refleja la proliferación de empleos precarios y changas de tiempo parcial.
Pobreza en baja, indigencia en alza: la paradoja social
El índice de pobreza por personas se ubicó en el 23,6% (31.686 habitantes), por debajo del 32,3% del semestre anterior y también por debajo de la media nacional (28,2%) y regional (25,4%). Sin embargo, la indigencia subió del 3,4% al 4,3%, afectando a 5.835 personas que no pueden cubrir la Canasta Básica Alimentaria.
En hogares, la pobreza alcanza al 16,5% (8.061 viviendas) y la indigencia al 4,4% (2.147 hogares).
Consumo con tarjeta de crédito: el 54% de las compras se financian
En Río Gallegos, más del 54% de las ventas en supermercados se realizan con tarjeta de crédito, superando ampliamente al débito (29%) y al efectivo (20%). A nivel nacional, la facturación total superó los $2,06 billones, con un ticket promedio de $37.686.
El petróleo tracciona, pero no alcanza
El bloque de refinación de petróleo y combustibles opera al 88,7% de su capacidad instalada, con una suba interanual del 19,4%. Sin embargo, la industria manufacturera general cayó un 5,7% a nivel país.
Este contraste marca la dependencia de la economía local del sector hidrocarburífero, que sostiene el empleo público y los servicios, pero no logra absorber la mano de obra privada.