Santa Cruz: El hallazgo macabro en un descampado que terminó con un nombre y una familia destrozada
Un corredor encontró algo terrible en un descampado de Caleta Olivia. Ahora, el ADN dio un resultado que confirmó los peores temores de una familia. ¿Qué conexión hay con dos personas ya detenidas? Los escalofriantes detalles de un caso que mantiene en vilo a Santa Cruz.
Un corredor encontró restos humanos en un terreno baldío de Caleta Olivia. El ADN confirmó lo peor: una de las manos pertenece a Mario César García, desaparecido desde diciembre. La investigación, que ya tiene dos detenidos, avanza entre el dolor de los familiares y la búsqueda de más respuestas.
Era el 21 de enero. Un hombre que realizaba su rutina de running en una zona descampada detrás del barrio 13 de Diciembre, en Caleta Olivia, se detuvo ante una visión dantesca. Allí, en el suelo, yacía una mano humana en un avanzado estado de descomposición.
La alerta inmediata a la policía activó un operativo forense de grandes dimensiones. Los agentes acordonaron el área para preservar la escena del crimen y comenzaron un minucioso rastrillaje de los alrededores.
El trabajo dio sus frutos rápidamente. Esa misma tarde, los efectivos localizaron más evidencias en el mismo paraje: dos pies y una cabeza, todos con el mismo grado de deterioro. El escenario sugería un crimen de una brutalidad extrema.
Un nombre para el misterio
La desaparición que resonaba en la comunidad era la de Mario César García, de 50 años. Su rastro se había perdido el 8 de diciembre del año pasado. Fue visto por última vez en el centro de Caleta Olivia, caminando por el barrio 2 de Abril, momento en el que subió a una camioneta 4×4. Desde aquel instante, el silencio.
La conexión entre el hallazgo macabro y el hombre ausente era una hipótesis fuerte para los investigadores. Para confirmarla, se requirió de la ciencia. Se realizaron estudios de ADN comparando las muestras de los restos con el perfil genético de los familiares de García.
La confirmación y el desgarro familiar
Este jueves, la verdad impactó con toda su crudeza. Los hermanos de Mario, Gisella Cruz y José García, recibieron la noticia que temían. El análisis arrojó una compatibilidad total del ADN. “La mano que encontraron es de mi hermano”, afirmó Gisella Cruz, según lo publicado por el medio local *La Opinión Austral*.
El dolor se transformó en indignación y reclamo. La hermana del hombre asesinado cuestionó el ritmo de la investigación y reveló un dato crucial: la causa aún no se tramita como homicidio. La justicia espera determinar si los demás restos (los pies y la cabeza) corresponden a la misma víctima, para lo cual las muestras serán analizadas en un laboratorio de Buenos Aires, tras un primer examen en Río Gallegos.
“A él me lo llevaron, no se fue. Él no quiso irse, habló de más y alguien lo tocó; a alguien le molestó, por eso se lo llevaron, por eso me lo mataron”, expresó Gisella con convicción, insinuando móviles y responsables ocultos. Y cerró, definiendo el acto: “Lo que hicieron fue macabro”.
Dos detenidos y una causa bajo secreto
Mientras la familia clama por justicia, la maquinaria judicial avanza en silencio. La causa se mantiene bajo secreto de sumario, pero se conoció que ya hay dos personas privadas de su libertad en relación al caso.
A principios de marzo, la Policía de Santa Cruz ejecutó un operativo en el barrio 2 de Abril, el mismo donde García fue visto por última vez. En ese procedimiento, fueron detenidos un hombre y una mujer, ambos mayores de edad. Su vinculación con la desaparición y el posterior descuartizamiento es lo que ahora trata de develar la investigación.
El caso de Mario César García pasó de ser una desaparición a un homicidio brutal. Lo que comenzó con el espeluznante descubrimiento de un corredor en un descampado, hoy tiene un nombre, un duelo familiar y una pesquisa que intenta reconstruir los últimos momentos de la víctima y encontrar a todos los responsables de un crimen que conmocionó a Santa Cruz.