Santa Cruz: la actividad económica tocó su primer dato positivo en ocho meses, pero hay un detalle que nadie esperaba

¿Qué pasó en el comercio santacruceño para que, después de catorce meses de caídas consecutivas, la actividad económica provincial diera un dato positivo? El número que sorprendió a los analistas y el rubro que se despegó del resto.

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Santa Cruz: la actividad económica tocó su primer dato positivo en ocho meses, pero hay un detalle que nadie esperaba
Santa Cruz: la actividad económica tocó su primer dato positivo en ocho meses, pero hay un detalle que nadie esperaba

La economía de Santa Cruz sigue en rojo, pero por primera vez desde diciembre de 2025 mostró una mejora intermensual: el IPAE de agosto marcó una caída interanual del 4,6% y un avance desestacionalizado del 0,4%. El acumulado de los primeros ocho meses de 2026 ya llega al 7,9% de contracción.

El dato de agosto, difundido a través del Índice Provincial de Actividad Económica (IPAE), marcó una moderación respecto del retroceso de julio. Sin embargo, la actividad todavía está lejos de una recuperación sostenida: en términos interanuales, la serie sumó catorce meses consecutivos sin registros positivos.

El escenario sigue atravesado por el menor poder adquisitivo, la debilidad del consumo y el impacto de los costos sobre distintos sectores.

Alimentos y Bebidas: la caída más dura

El rubro de Alimentos y Bebidas registró una baja interanual del 9,6% y una mejora intermensual desestacionalizada del 0,5%. En lo que va del año acumula una caída del 11,1%. El resultado implicó una mejora frente al -14,9% de julio, pero la tendencia negativa se mantiene desde julio de 2025.

Los comercios consultados apuntaron a la pérdida de poder adquisitivo como el principal condicionante. La falta de dinero en circulación, los bajos salarios y la caída del consumo aparecieron entre las dificultades más mencionadas, incluso en locales con mayor circulación de clientes o buena ubicación.

El Día del Niño y el cambio de temporada, con jornadas de mejor clima, aportaron ventas puntuales. En sentido contrario, el frío y la inestabilidad climática de agosto redujeron la circulación en otros comercios. La falta de empleo y la ausencia de actualizaciones salariales fueron señaladas como factores estructurales, junto con el endeudamiento de los hogares.

Ante ese panorama, los comercios recurrieron a promociones, combos, ofertas por volumen y estrategias para sostener precios, además de incorporar nuevos productos para intentar dinamizar las ventas.

Indumentaria y Calzado, la excepción positiva

Calzado, Indumentaria y Textiles mostró uno de los comportamientos más favorables del mes: suba interanual del 2,6% y crecimiento intermensual desestacionalizado del 3,2%. Pese a ese desempeño, el sector acumula una caída del 2% en lo que va del año.

El resultado confirmó la recuperación que el rubro viene mostrando desde mayo, luego del fuerte deterioro de 2025. Los comercios destacaron el impulso del Día del Niño y las liquidaciones de fin de temporada, que permitieron renovar stock y, en algunos casos, empezar a recibir pedidos para la próxima temporada.

El consumo, sin embargo, continúa condicionado por los ingresos de los hogares. Las cuotas sin interés y los descuentos por pago en efectivo se consolidaron como herramientas centrales para sostener las ventas. A eso se sumó la competencia de las ventas online y los showrooms, que algunos comercios identificaron como una dificultad para los locales físicos.

Farmacia y Perfumería, de nuevo en terreno negativo

Farmacia y Perfumería volvió a mostrar una contracción: cayó 9% interanual y 1,3% en términos intermensuales desestacionalizados, con una baja acumulada del 9,8% durante 2026. Aunque el retroceso interanual fue menor al de julio (13,8%), el rubro regresó al terreno negativo después del repunte de junio.

Los comerciantes señalaron especialmente el incremento de costos, suministros y carga impositiva. También advirtieron una reducción de la demanda, menores pedidos y una caída del consumo asociado a PAMI, en un contexto donde los clientes priorizaron gastos y la circulación de dinero siguió siendo limitada.

El cierre de comercios también tuvo impacto en el sector, tanto por la pérdida de clientes en el segmento mayorista como por el traslado de demanda hacia establecimientos que absorbieron parte de la clientela de competidores. El turismo, en algunos casos, permitió sostener parte de la actividad.

Ferreterías y construcción: casi neutro

Ferreterías, Construcción, Bazar, Hogar y Muebles presentó en agosto una caída interanual prácticamente neutra, del 0,1%, pero logró un crecimiento intermensual desestacionalizado del 2,1%. El acumulado anual se ubicó en -2,2%, mientras que el resultado interanual representó una marcada mejora frente al -8,5% de julio.

La falta de dinero, los salarios estancados y la morosidad continuaron afectando las ventas. Los comercios también señalaron el aumento de costos de materias primas, logística y construcción, además de dificultades para acceder a programas de cuotas que favorezcan la comercialización de bienes durables.

El Día del Niño, la reducción de las tasas de interés y algunos pedidos de instituciones educativas funcionaron como factores puntuales de impulso. Las estrategias comerciales incluyeron descuentos en efectivo, cuotas sin interés, liquidaciones, promociones por volumen, publicidad, extensión de horarios y ampliación de la oferta.

Servicios: catorce meses de caída

El rubro Servicios, que incluye servicios profesionales, hotelería y turismo, registró una caída interanual del 3,6% y una retracción intermensual desestacionalizada del 1,5%. Con ese resultado, acumuló una baja del 11,6% durante el año.

Si bien el resultado interanual fue el más moderado desde junio de 2025 y mostró una mejora significativa frente al -15,6% de julio, el sector sumó catorce meses consecutivos de variaciones negativas.

Los prestadores consultados identificaron nuevamente al poder adquisitivo como el principal factor de deterioro y describieron un escenario de crisis comercial generalizada. A eso se sumó la baja temporada turística, especialmente durante el período invernal, que limitó la ocupación hotelera y la demanda de servicios vinculados con la circulación de visitantes.

La actividad vinculada a la minería y al sector privado apareció como uno de los principales factores de sostenimiento para los servicios profesionales, funcionando como un amortiguador frente a la debilidad del consumo interno.

Los datos de agosto muestran así una economía provincial que todavía permanece en contracción, pero con algunos indicadores que permiten observar una desaceleración del deterioro. La mejora intermensual del índice general y la moderación de las caídas en varios sectores conviven con un acumulado anual negativo y con un consumo todavía condicionado por los ingresos de los hogares. La evolución de los próximos meses será determinante para establecer si estos cambios representan un punto de inflexión o una estabilización dentro de un escenario todavía recesivo.

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