Santa Cruz pierde 637 comercios y el consumo cae en picada: el dato que nadie esperaba
Los comerciantes de Santa Cruz vienen advirtiendo que la situación es insostenible: en Río Gallegos ya bajaron la persiana 637 locales y el empleo privado se derrumbó. Mientras las cámaras reclaman respuestas, los números muestran que la crisis sigue avanzando.
La crisis económica ya no se discute en los despachos: se ve en las calles de Santa Cruz. Entre 2025 y agosto de 2026, 637 comercios cerraron sus puertas en Río Gallegos, según el último relevamiento de la Federación Económica de Santa Cruz (FESC). El padrón activo pasó de unos 3.000 locales a 2.363, una caída del 21%.
El dato no es aislado. El Índice Provincial de Actividad Económica (IPAE) que elabora la FESC registró en julio una caída interanual del 12,3% en el comercio y los servicios. El retroceso acumulado en los primeros siete meses de 2026 llegó al 8,4%, y julio marcó el decimotercer mes consecutivo sin crecimiento. Fue uno de los peores resultados desde que se mide el indicador.
¿Qué sectores fueron los más golpeados?
Los cinco rubros medidos por la FESC mostraron números negativos. Servicios cayó 15,6% interanual; Alimentos y Bebidas, 14,9%; Farmacia y Perfumería, 13,8%; Ferretería, Construcción, Bazar, Hogar y Muebles, 8,5%; e Indumentaria, Calzado y Textiles, 5,6%.
El caso de los alimentos es especialmente sensible porque no se trata de un gasto que se pueda postergar. La propia FESC describió un escenario de salarios insuficientes y hogares que recortan incluso en la comida, aun cuando los comercios ofrecen promociones y precios competitivos.
Desde el Sindicato de Comercio también encendieron la alarma. Su secretario general, Claudio Silva, sostuvo que el ritmo de cierres pasó de uno a hasta tres comercios por día en la ciudad. Es una estimación gremial, no un registro oficial, pero coincide con la tendencia de las habilitaciones dadas de baja. A esto se sumaron en los últimos meses cierres de locales más grandes y conflictos empresariales con impacto directo en el empleo.
El empleo privado, otro termómetro en rojo
El informe técnico de la FESC, basado en datos del SIPA, la SRT y otras fuentes, estimó que Santa Cruz perdió unos 10.400 empleos privados registrados entre noviembre de 2023 y abril de 2026. La cantidad de trabajadores formales habría caído a aproximadamente 50.600, mientras que entre 350 y 400 empresas empleadoras dejaron de operar entre fines de 2023 y mayo de este año.
Menos trabajadores con ingresos estables significa menos dinero circulando en supermercados, tiendas, restaurantes y servicios. El círculo se retroalimenta.
Patentamientos: la caída más fuerte del país
Agosto dejó otra señal contundente. Mientras a nivel nacional los patentamientos de autos cayeron 17,9% interanual, en Santa Cruz el desplome fue del 39,5%: se patentaron 283 vehículos contra 468 en agosto de 2025. Fue la mayor caída porcentual entre todas las provincias, según datos de la Dirección Nacional de los Registros de la Propiedad Automotor recopilados por Todo Riesgo. La contracción provincial más que duplicó la nacional.
El contexto nacional tampoco ayuda. Las ventas minoristas pyme cayeron 0,2% interanual en agosto y 2,7% respecto de julio, y acumulan una baja real del 2,4% en 2026, según CAME. La entidad atribuye el freno a la pérdida de poder adquisitivo, el aumento de tarifas y el endeudamiento de las familias. Alimentos y bebidas retrocedieron 2,5% interanual en el país.
Las metodologías de CAME y del IPAE santacruceño son distintas y sus porcentajes no deben compararse como si fueran el mismo índice, pero ambos coinciden en un punto: la demanda interna está debilitada.
De las estadísticas a las calles
La provincia ya declaró y reglamentó este año la Emergencia Comercial, Industrial y PyME, una herramienta que las cámaras empresarias venían reclamando. Sin embargo, los últimos números muestran que el problema persiste.
En Santa Cruz se superponen cuatro señales difíciles de ignorar: actividad comercial en baja, centenares de comercios cerrados en Río Gallegos, pérdida de empleo privado y un desplome de casi 40% en los patentamientos. Detrás de cada porcentaje hay un mismo problema: hay menos dinero disponible para consumir. Y cuando los hogares postergan la ropa, un arreglo de la casa, una salida o un auto, y empiezan a ajustar incluso en alimentos, la crisis deja de ser una discusión de estadísticas para verse, literalmente, en las calles.