¿Santa Fe está a salvo de un terremoto? La ciencia responde tras los sismos en Sudamérica
¿Podría ocurrir un terremoto en Santa Fe? Un experto del Conicet revela qué dice el mapa sísmico y por qué San Juan y Mendoza están más expuestas. Enterate si los sismos recientes en Sudamérica son una señal de alerta.
Tras el terremoto de magnitud 7,4 que devastó Colombia y el que sacudió Venezuela días antes, muchos argentinos se preguntan si algo similar podría ocurrir en el país. La respuesta, según los expertos, es tranquilizadora para Santa Fe, aunque no descarta por completo la posibilidad.
El riesgo sísmico no es uniforme en todo el continente ni en las provincias argentinas. Depende de la peligrosidad geológica y la vulnerabilidad social, es decir, de qué tan preparadas están las construcciones y la población para resistir movimientos telúricos.
¿Qué dice el mapa sísmico de Argentina?
El Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) actualizó en 2022 un mapa de amenaza sísmica que divide al país en zonas de peligrosidad. En ese mapa, Santa Fe se ubica en la categoría más baja, junto a Buenos Aires.
Iván Novara, doctor en Física e investigador del Conicet, explicó a Rosario3: “Santa Fe, al igual que Buenos Aires, es una provincia que está en riesgo muy bajo, así que no hay de qué preocuparse. Las probabilidades son escasas, aunque eso no significa que nunca vaya a ocurrir algo”.
La actividad sísmica argentina se concentra principalmente en el centro-oeste y noroeste, por la interacción de las placas de Nazca y Sudamericana. En cambio, el centro-este presenta niveles mucho menores.
Sin embargo, provincias vecinas como Córdoba o San Luis tienen fallas activas. Novara señaló: “En territorios donde hay sierras o montañas, como San Luis o Córdoba, hay fallas. Y cuando hay fallas activas, hay un peligro sísmico. De hecho, en Córdoba ocurrió uno de 3 puntos hace unas semanas, pero no trascendió tanto porque fue de baja magnitud. Y a nosotros, lateralmente algo nos vincula”.
Una falla es una fractura en la corteza terrestre donde pueden desplazarse bloques de roca. Si la tensión acumulada provoca un movimiento brusco, se origina un sismo. Pero no toda falla genera terremotos; debe estar activa y ser capaz de producir desplazamientos.
¿Por qué San Juan y Mendoza son las más expuestas?
En el extremo opuesto a Santa Fe están San Juan y Mendoza, las provincias con mayor peligrosidad sísmica. La razón se encuentra en el movimiento de las placas tectónicas.
Novara explicó: “La placa del fondo del océano Pacífico, que tiene unos 80 kilómetros de espesor, se está metiendo por debajo del continente sudamericano a razón de 6 centímetros por año”. Ese proceso, llamado subducción, es la principal causa de la alta actividad sísmica en el oeste argentino.
Además, a la altura de San Juan y Mendoza, el fondo oceánico se introduce de manera horizontal, “presiona tanto sobre la superficie de ambas provincias que levanta un montón de fallas”.
La historia recuerda el terremoto de Caucete, en San Juan, del 23 de noviembre de 1977: magnitud 7,4, intensidad IX en la escala Mercalli, 65 muertos y más de 300 heridos graves. “Para que tengamos una idea, aquel sismo levantó una montaña un metro”, graficó Novara.
Pero esas tragedias también dejaron enseñanzas. San Juan adoptó estrictas normas de construcción sismorresistente. “A partir de ahí, la provincia cambió una norma de construcción para que la ciudad sea sismorresistente. Y todo San Juan es un ejemplo a nivel mundial de cómo lograr construcciones que eviten grandes tragedias”, sostuvo el investigador.
¿Se puede predecir un terremoto?
Hoy no existe un método validado para predecir con precisión el lugar, fecha y magnitud de un sismo. Lo que sí se puede es estudiar la peligrosidad de una región y, en algunos países, emitir alertas tempranas segundos antes de las ondas más destructivas.
Novara puso como ejemplo a Japón: “Los sismógrafos van registrando movimientos. Apenas sucede un sismo, lo primero que sale es una onda muy rápida que casi no se siente. En Japón, esa onda activa un aviso en celulares que le da a la población entre 15 y 20 segundos para que pueda resguardarse”.
Ese margen permite detener transportes, interrumpir procesos industriales y que las personas se protejan. “Si están en planta baja, salir; si están en planta alta, no salir y resguardar la cabeza debajo de una mesa, por ejemplo. Eso permite salvar muchas vidas”.
¿Hay un efecto dominó entre sismos lejanos?
Novara fue terminante: no existe un efecto dominó a distancia. “No es que por el hecho de que haya ocurrido en Venezuela y luego en Colombia habrá una sucesión y dentro de un tiempo ocurrirá acá. No están relacionados los sismos, no hay manera de que repercuta acá”.
Además, los terremotos de Venezuela y Colombia tuvieron mecanismos distintos: en Venezuela fue superficial por una falla; en Colombia, intraplaca. Tampoco el cambio climático provoca terremotos de gran magnitud. Novara mencionó que existen estudios sobre sismos inducidos por el derretimiento de glaciares o la extracción de petróleo, pero son de intensidad muy baja.
Para los habitantes de Rosario y Santa Fe, la conclusión es alentadora: la posibilidad de un terremoto destructivo es baja, aunque no nula. Estamos lejos de las zonas de mayor peligrosidad y los grandes sismos ocurridos a miles de kilómetros no anuncian que el próximo golpee aquí.