Santa Fe ya no es una ciudad de familias numerosas: cómo cambió la composición de los hogares
La ciudad tiene más hogares que nunca, pero cada vez más chicos: las viviendas de una o dos personas ya son mayoría. El dato surge de un informe que también revela menos nacimientos y más inquilinos.
La ciudad de Santa Fe atraviesa una transformación silenciosa: cada vez hay más hogares con una o dos personas y menos convivencias numerosas. Así lo revela el informe La ciudad de Santa Fe en transformación. Tendencias sociodemográficas, urbanas y económicas, elaborado por Santa Fe Cómo Vamos, una iniciativa conjunta de la Municipalidad, la Bolsa de Comercio y universidades locales.
El dato central: entre 2010 y 2022, la cantidad de hogares creció un 20%, mientras que la población apenas aumentó un 4,4%. Eso significa que hoy hay más viviendas ocupadas, pero con menos gente adentro.
Más hogares, menos habitantes por vivienda
Según el Censo 2022, Santa Fe tiene 408.572 habitantes. Pero lo que más llama la atención es cómo se reparten: los hogares de una y dos personas pasaron de representar el 43,7% del total en 2010 al 52,3% en 2022. Es decir, más de la mitad de las viviendas de la ciudad ya están ocupadas por una o dos personas.
Este fenómeno responde a varios factores: más gente que vive sola, parejas sin hijos, hogares monoparentales y una mayor expectativa de vida. La demanda habitacional ya no depende solo del crecimiento poblacional, sino de cuántos hogares se forman y de qué tamaño tienen.
Menos nacimientos y una población más envejecida
El achicamiento de los hogares va de la mano con un cambio demográfico profundo. La tasa de natalidad cayó de 21,8 nacidos vivos cada mil habitantes en 2014 a 8,7 en 2025. En paralelo, la mortalidad alcanzó 10,6 cada mil habitantes el año pasado, lo que llevó a la ciudad a registrar por primera vez un crecimiento vegetativo negativo.
El envejecimiento también se nota en las cifras: entre 1991 y 2022, la población de hasta 14 años pasó del 30,7% al 20,4%, mientras que los mayores de 65 subieron del 9,1% al 12,6%. Santa Fe no solo tiene hogares más chicos, sino también una estructura poblacional con menos chicos y más adultos mayores.
Creció la cantidad de hogares que alquilan
El mercado inmobiliario también refleja esta nueva realidad. Entre 2010 y 2022, los hogares inquilinos pasaron de 22.026 a 35.149, y su participación trepó del 17,6% al 23,4%. Además, aumentó la presencia de departamentos frente a las casas, aunque estas últimas siguen siendo el tipo de vivienda predominante.
Este combo de hogares pequeños y alquiler en alza plantea desafíos para las políticas de vivienda: hace falta una oferta más diversificada, con unidades adecuadas para personas solas, parejas y familias de menor tamaño.
Mujeres: más estudios y maternidad más tardía
La transformación también se ve en las trayectorias educativas y laborales de las mujeres. Entre 2008 y 2024, la matrícula universitaria creció 67,2% y las mujeres pasaron de representar el 53,9% al 60,6% de los estudiantes.
La maternidad se posterga: los embarazos adolescentes cayeron del 18,6% en 2014 al 8,5% en 2025, mientras que los embarazos tardíos subieron del 13,9% al 20,9%.
El mercado laboral y la movilidad también cambian
El comercio sigue siendo el principal empleador privado, con el 24,2% de los puestos, pero el trabajo por cuenta propia ganó terreno: pasó del 19,2% al 29,2% entre 2007 y 2025, con una informalidad del 64,2%. Las brechas de género persisten: la tasa de empleo promedio fue de 48,9% para varones y 32,5% para mujeres.
En cuanto a la movilidad, el parque automotor creció 43,1% entre 2012 y 2025, hasta 239.149 vehículos. Las motos pasaron de 15 a 20 por cada 100 habitantes, mientras que los autos apenas subieron de 22 a 23. En contraste, el colectivo perdió un 30,8% de pasajeros desde 2011, y las bicicletas públicas ganaron usuarios: un 94,5% más entre 2023 y 2025.
Santa Fe Cómo Vamos, que reúne datos de la Municipalidad, la Bolsa de Comercio y un consejo asesor con la UNL, la UCSF y la UTN, busca que esta información sirva para anticipar los cambios. La ciudad ya no es la misma: tiene más hogares, pero más chicos; menos nacimientos; más inquilinos; y una población que vive, estudia y se mueve distinto. El desafío es adaptar las políticas públicas a ese nuevo perfil.