Santa Rosa debate qué se vende en los kioscos y a quién: la lista que quieren restringir
Se lo trataba como una disposición menor, casi accesoria. Pero el Observatorio Provincial de Drogas mostró qué pasó con el consumo entre los menores de 18 años y el debate en Santa Rosa cambió de tono.
El subsecretario de Salud Mental de La Pampa, Martín Malgá, se metió de lleno en el debate que se está dando en el Concejo Deliberante de Santa Rosa por un proyecto de ordenanza que busca limitar la venta de vapeadores, cigarrillos electrónicos, tabaco y bebidas energizantes a menores de 18 años.
La iniciativa la presentó el concejal Mariano Alfageme y el funcionario provincial fue convocado para dar su opinión técnica. Según contó a Plan B, la posición del gobierno pampeano es acompañar a los concejos deliberantes que quieran legislar en materia de cuidado de niños, niñas y adolescentes.
Qué productos quedarían alcanzados
El proyecto apunta a regular la comercialización de vapeadores, cigarrillos electrónicos, tabaco y bebidas energizantes. Para Malgá, la clave está en los mostradores: hoy esos productos se exhiben a la venta libre en kioscos y quedan al alcance de los chicos.
“Es importante prestar mucha atención a los productos que hoy se exhiben a la venta libre en kioscos, en el acceso que pueden o no tener niños, niñas y adolescentes”, señaló el subsecretario, que ubicó a la parte comercial que maneja la municipalidad como uno de los eslabones donde se puede actualizar la norma.
El dato que preocupa: el consumo subió entre los más chicos
Malgá respaldó la iniciativa con números propios. Según la última publicación del Observatorio Provincial de Drogas, tanto las bebidas energizantes como los vapeadores vienen ganando terreno entre la población menor de 18 años.
“Fue incrementando la prevalencia, o sea, el consumo en poblaciones con menos de 18 años”, advirtió. Para el funcionario, la ordenanza sirve justamente para desalentar la compra y generar conciencia sobre los efectos nocivos de estos productos.
“El problema es la comercialización”
El subsecretario puso el foco en los comerciantes. Dijo que este tipo de iniciativas comprometen a despenseros, supermercados y kiosqueros a identificar a quién le venden sustancias que están prohibidas para menores de 18 años.
“Se lo naturaliza, se lo identifica como una bebida que no es mala para la salud, que no es tan nociva como la droga conocida como el tabaco, el alcohol, pero sin lugar a dudas tiene un efecto negativo, están catalogados como drogas y son prohibidas para menores de 18 años”, subrayó.
Y agregó: “Parece una disposición menor o accesoria, estamos tratando de generar mejores cuidados y estrategias de prevención y de control del expendio de sustancias prohibidas para menores de 18 años”.
¿Moda o negocio? La lectura de Malgá
Consultado sobre si el uso de vapeadores es una moda, el funcionario prefirió hablar de un fenómeno con varias causas. La primera que mencionó es económica.
“A nivel mundial muchísimos son los estados, la Argentina entre ellos, que fue normativizando mejor, regulando mejor la venta y el expendio de alcohol, la publicidad para alcohol, la publicidad para tabaco, la venta de tabaco”, explicó.
Según su análisis, años de investigación y estudios permitieron concientizar a la comunidad y restringir el expendio de alcohol y tabaco. Ahora, las grandes empresas que comercializan esos productos buscan otros nichos para ganar clientes que quizás no tenían, con sustancias que no están tan reguladas o que no se identifican como un riesgo para la salud.
“Lo que tenemos que hacer los organismos del estado es empezar a identificar cuáles son las sustancias que el mercado va a intentar vender, lo que pueda, como pueda sostener sus ventas. Nosotros tenemos que advertir a nuestra comunidad de cuáles son los riesgos y de generar estrategias de cuidado y de prevención”, sostuvo.
Otro frente: la Ley Nacional de Salud Mental
En la misma conversación, Malgá se refirió a la iniciativa de Nación para modificar la Ley de Salud Mental. Aclaró que, hasta donde sabe, el dictamen no ha sido favorable y que la comisión no lo cerró.
“Sin lugar a dudas, puede llegar a salir del dictamen, no somos ingenuos con eso, pero sí nos preocupa mucho”, afirmó. Según su lectura, las últimas modificaciones incorporan tecnicismos que no deberían formar parte de un debate parlamentario y que podrían resolverse con guías, pautas o normativas ministeriales.
El punto que más le preocupa es que el proyecto habilita la creación de nuevos monovalentes. “Eso no lo cambiaron y nos complica mucho la necesidad de contar con psiquiatras o médicos con formación en salud mental para cada una de las internaciones”, dijo.
Para Malgá, el resultado sería el contrario al que se busca: “Vamos a internar menos personas porque tenemos un cuello de botella ahí, todo el país lo tiene, la disponibilidad de profesionales de psiquiatría o de medicina formada en salud mental”. A su juicio, ese problema sigue presente pese a las modificaciones cosméticas del nuevo proyecto.
También criticó el rumbo para la Patagonia: “Provincias como La Pampa y toda la Patagonia venimos hace años intentando con estrategias comunitarias, con estrategias con base en la comunidad, desarmando las instituciones monovalentes y de encierro, y esto es un paso para atrás en eso”.
Malgá recordó que La Pampa lleva adelante la Ley de Emergencia en Salud Mental para invertir y dar una respuesta cada vez mayor a una problemática creciente. Y apuntó contra el Gobierno Nacional: “Lejos de ocuparse de este que es el gran problema, está en esta cuestión de habilitar una parte de las prestaciones al sector privado”.
“Esos monovalentes que ellos pretenden habilitar, tampoco los va a abrir el Estado, tampoco va a invertir el Estado Nacional en eso, sino que sería derivarlo al sector privado, y nos parece que no es por ahí la salida. Se necesita más Estado, más inversión y más acompañamiento a la comunidad”, finalizó.