Santa Victoria Este: el alcohol medicinal ya no se vende libre y hay una condición que lo cambia todo
El alcohol medicinal se vendía en cualquier comercio y hasta ahora nadie lo cuestionaba. Tras el reclamo de las comunidades originarias, Santa Victoria Este dio un giro inesperado: solo las farmacias podrán venderlo y con receta médica. La medida alcanza a menores y adultos, y ya tiene un sistema de multas y decomisos en marcha.
La Municipalidad de Santa Victoria Este dio un paso drástico: prohibió la comercialización y distribución de alcohol etílico (medicinal) en todo el ejido municipal. La restricción no distingue edades: alcanza a menores y también a adultos, y solo podrá conseguirse en farmacias con receta médica.
La ordenanza nació de un reclamo sostenido de las comunidades originarias de la zona, que venían pidiendo medidas concretas frente al consumo problemático de alcohol, sobre todo entre adolescentes y jóvenes. Pero el problema excede esa franja: referentes locales advierten sobre el consumo extendido en personas de distintas edades y la presencia habitual de personas alcoholizadas en espacios públicos.
Quiénes empujaron la medida y cómo se aplicará
El Ejecutivo municipal y el Concejo Deliberante impulsaron la norma, con participación de organismos provinciales. La reglamentación contó con el acompañamiento de la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Provincia y prevé un esquema de controles y sanciones para los comercios que no cumplan.
Las penalidades incluyen decomiso del alcohol, multas, inhabilitaciones y clausuras. Según se informó, el 70% de lo recaudado por multas se destinará a seguridad y el 30% quedará para el municipio. La Policía de Salta estará a cargo de los operativos de control, en el marco de un convenio de cooperación con la comuna.
Un antecedente que marcó el camino
La decisión profundiza un debate que ya se había instalado en las comunidades del departamento Rivadavia, cuando distintos caciques acordaron informalmente pedir a los comerciantes que no vendieran alcohol a menores. Esa iniciativa generó controversias con algunos comerciantes y dejó en evidencia la dificultad de resolver el problema solo con acuerdos comunitarios.
Ahora Santa Victoria Este busca transformar esa demanda en una política formal. El desafío estará en la aplicación efectiva de la prohibición y en comprobar si la restricción sobre la venta de alcohol etílico logra reducir un consumo que, según los referentes de la zona, afecta tanto a jóvenes como a adultos y tiene consecuencias visibles en la vida cotidiana de las comunidades.