Santiago del Estero se prepara para El Niño: ocho localidades bajo la lupa y un dato que preocupa a los ingenieros
El plan ya está en marcha: ocho localidades del interior bajo la lupa y un relevamiento que apunta a evitar que se repita lo de principios de año. Pero hay un dato que los ingenieros no pueden sacarse de encima.
Ante la posibilidad de que El Niño vuelva a complicar a la provincia durante los próximos meses, Santiago del Estero puso en marcha un plan preventivo para reducir el impacto de eventuales inundaciones, sobre todo en las localidades del interior que ya la pasaron mal con las lluvias intensas de principios de 2026.
Los encargados de llevar adelante el relevamiento son tres colegios profesionales. En una entrevista con Libertad de Opinión, la licenciada Belén Vittar (Colegio de Trabajadores Sociales), el ingeniero Facundo Moya (Consejo de Ingenieros Civiles) y el doctor Martín Elías Kuhn (presidente del Colegio de Veterinarios) contaron cómo trabajan por convocatoria del Gobierno provincial.
Los tres coincidieron en algo: hay que anticiparse, fortalecer la asistencia a las poblaciones rurales y armar protocolos para actuar rápido cuando el agua aprieta.
Ocho localidades bajo estudio
Vittar explicó que el Colegio de Trabajadores Sociales fue convocado en el marco del Consejo Económico y Social para hacer un diagnóstico social de riesgo hídrico en ocho comunidades del interior santiagueño.
El relevamiento incluye a Chirca Juliana, La Paliza, Zabagasta, El Candelario, Juanillo, Santos Lugares y Villa Matoque, repartidas en distintos departamentos. Varias de ellas ya sufrieron las inundaciones de los primeros meses del año, por lo que el objetivo es detectar sus necesidades y armar medidas de prevención.
“Se nos convoca por el jefe de Gabinete para realizar un proyecto de diagnóstico social de riesgo hídrico en distintas localidades del interior”, detalló Vittar.
La profesional remarcó que no se trata solo de evaluar daños, sino también de recuperar la experiencia de los propios habitantes. “Hay muchas de esas localidades que en distintos momentos de su historia han sufrido inundaciones, y poder rescatar eso y articular el trabajo entre todos los organismos es fundamental”, sostuvo.
La idea es conformar mesas de gestión participativa con representantes comunales, organismos provinciales, instituciones y vecinos para definir las estrategias de intervención.
Los caminos rurales, el gran desafío
El ingeniero Moya puso el foco en uno de los problemas más urgentes: garantizar la conectividad de las pequeñas comunidades rurales cuando llegan las lluvias.
Santiago del Estero tiene una extensa red de caminos terciarios, muchos de tierra, que se vuelven intransitables durante los períodos de lluvias intensas. “No estamos hablando de que se anegan uno o dos días, sino por ahí mucho tiempo”, advirtió.
Según contó, por pedido del gobernador Elías Suárez se está haciendo un análisis exhaustivo de la red vial rural para identificar los caminos que necesitan intervenciones prioritarias. El objetivo no es solo mejorar la producción, sino también asegurar el acceso a centros de salud, escuelas y destacamentos policiales.
“La idea es entregar toda esta información a quienes tienen que tomar las decisiones para que se pueda, en función de un análisis de muchos otros aspectos, marcar prioridades”, explicó.
Moya reconoció que las obras necesarias implican una inversión importante: en algunos sectores no alcanza con mantenimiento, sino que hay que construir alcantarillas, puentes y nueva infraestructura vial. Por eso planteó la necesidad de un plan integral de desarrollo que permita ejecutar mejoras a corto y mediano plazo.
Ganadería y salud, las otras consecuencias
El presidente del Colegio de Veterinarios, Martín Elías Kuhn, apuntó a otro costado del problema: el impacto sobre los animales y las economías familiares del interior.
Muchas familias rurales dependen de la ganadería de pequeña escala, especialmente de la cría de cabras, por lo que las lluvias y los anegamientos pueden comprometer tanto su producción como sus ingresos. “Muchas de las personas del interior utilizan la economía de subsistencia, por ende, los animales también se ven afectados, la productividad se ve disminuida”, advirtió.
Además, alertó sobre los riesgos sanitarios que aparecen después de una inundación, en particular las enfermedades zoonóticas, aquellas que pueden transmitirse entre animales y personas. Por eso, el Colegio de Veterinarios mantiene reuniones con universidades, el Ministerio de Salud y otros organismos para diseñar estrategias de prevención y respuesta.
“Estos fenómenos generan la aparición de enfermedades que son comunes a los animales y al hombre. Por eso tenemos mucha incumbencia, principalmente en materia de prevención y en tener un plan de contingencia”, manifestó.
Que no se repita lo de principios de año
Los tres profesionales coincidieron en que las experiencias de las últimas inundaciones deben servir para mejorar la capacidad de respuesta ante futuros eventos climáticos.
Vittar recordó que algunas de las localidades relevadas quedaron aisladas y tuvieron familias evacuadas, lo que dejó en evidencia la necesidad de fortalecer la coordinación entre organismos. “La idea justamente del Gobierno es poder hacer desde ahora las tareas preventivas, poder prepararnos y hacer los protocolos de intervención”, explicó. Y agregó que las medidas deben contemplar no solo la asistencia durante la emergencia, sino también el acompañamiento posterior.
Moya, por su parte, señaló que el trabajo de planificación vial se hace junto a la Universidad Nacional de Santiago del Estero, la Facultad de Ciencias Exactas y la Dirección Provincial de Vialidad. También describió las dificultades que persisten en comunidades cercanas a los principales ríos, donde todavía hay pobladores que se trasladan en pequeñas embarcaciones.
“Hoy todavía, año 2026, en Santiago del Estero hay boteros. Hay gente que cruza de un lado al otro del río por un bote con un alambre”, expresó para dimensionar las necesidades de infraestructura que quedan en el territorio.
El Niño y la preocupación por los próximos meses
La planificación toma especial relevancia ante las proyecciones climáticas que advierten sobre un posible fortalecimiento de El Niño hacia finales de 2026 y comienzos de 2027.
Si bien los efectos de este fenómeno no son iguales en todas las regiones y no implican necesariamente precipitaciones extraordinarias en Santiago del Estero, la experiencia de las inundaciones anteriores mantiene en alerta a las autoridades y a los equipos profesionales.
En este escenario, los especialistas destacaron que la prevención, la planificación de obras y la participación de las comunidades serán claves para reducir los riesgos y evitar que las poblaciones más vulnerables vuelvan a quedar aisladas.
El objetivo de los trabajos que se desarrollan ahora es contar con diagnósticos, prioridades de infraestructura y protocolos de actuación para responder de manera coordinada ante eventuales emergencias durante los últimos meses de 2026 y el comienzo de 2027.