Santiago Herrera, el jujeño que corre en dupla con su papá y lleva a su hija en el coche
El atleta jujeño corre en dupla con su papá, exfutbolista, y en algunas pruebas lleva a su hija en el coche. Cómo empezó esta historia familiar que tuvo un debut con abandono y una cuenta pendiente que cumplieron 13 años después.
El atleta y profesor jujeño Santiago Herrera comparte su pasión por el deporte con su papá, Marcelo “Popeye” Herrera, exfutbolista y referente del deporte provincial. Juntos compiten en ciclismo de montaña, y en más de una oportunidad Santiago corrió con su hija en el coche, sumando una nueva generación a esta historia familiar.
“Lo más lindo que se puede hacer a nivel deportivo es compartirlo, nada más y nada menos que con mi viejo”, expresó Santiago en una entrevista.
Una dupla exigente entre padre e hijo
Las competencias que encaran no son sencillas: largas distancias, terrenos de montaña y condiciones que demandan preparación física, concentración y trabajo en equipo. Santiago tiene 31 años y su papá cumplirá 60 en octubre. Pese a la diferencia de edad, “Popeye” mantiene el ritmo y cumple un papel clave en la dupla.
“En la categoría en la que entramos nosotros, padre e hijo, quien rige y lleva la intensidad es el papá. Yo ayudo y empujo en los momentos en los que puedo, pero mi viejo hace su parte porque, si no, no llegaríamos a ningún lado”, contó.
Como en todo desafío familiar, no faltan las discusiones. “Uno pasa por todo: desde la alegría hasta el enojo y tirarnos la bronca. Pero somos padre e hijo y puede pasar. Al final decimos que semejante aventura valió la pena”, relató.
Un debut que terminó en abandono
La historia deportiva de Santiago y su papá comenzó hace unos 15 años. En 2010 decidieron afrontar juntos una competencia de ciclismo de montaña en Tucumán, pero la experiencia no salió como esperaban. Santiago era adolescente, jugaba al fútbol y tenía poca preparación sobre la bici; su papá, de 45 años entonces, llegó en mejores condiciones.
“Arrancamos y, a mitad de carrera, me acalambré entero, de los pies a la cabeza. Tuvimos que abandonar”, recordó. Esa cuenta quedó pendiente y más de una década después volvieron a intentarlo. “Después de unos 12 o 13 años volvimos y dijimos: ‘Lo tenemos que terminar, no puede ser’. Eso fue en 2023. Cumplimos la cuenta pendiente y desde entonces estamos juntos en todas las carreras”, explicó.
“En familia se puede más”
Santiago asegura que su papá es un ejemplo de vida. Su vínculo con el deporte nació en la infancia, con los valores que le transmitieron sus padres y abuelos. “Hay ciertos valores que inculcaron mi viejo y mi vieja, que también vienen de mis abuelos. En familia se puede más, estando juntos se puede más”, afirmó.
Ver a su papá responder a la exigencia de una competencia sigue siendo una fuente de aprendizaje. “El hecho de que mi viejo sea el ejemplo y verlo al lado mío, respondiendo en una intensidad alta, demostrándome y enseñándome, no tiene precio”, sostuvo.
La herencia deportiva también alcanza a su propia familia: su pareja y su hija forman parte de una rutina marcada por entrenamientos, carreras y acompañamiento. En algunas pruebas, Santiago corrió con su hija en el coche, uniendo sus dos grandes pasiones.
Entrenamientos casi toda la semana
La preparación exige constancia. Santiago combina ciclismo, running y gimnasio, con una rutina que puede extenderse los siete días de la semana. “Todos los días se entrena. A lo sumo puede haber un descanso el sábado o el domingo, pero hay veces que son los siete días”, explicó. Marcelo, en tanto, entrena algunos días menos, pero con una intensidad que le permite competir a la par de su hijo.
La experiencia en la Media Maratón de Buenos Aires
Además de las pruebas de montaña, Santiago participó con otros deportistas jujeños en la Media Maratón de Buenos Aires, apenas una semana después de otro exigente desafío. “Estar presentes en un evento de esa magnitud genera demasiado. Siendo jujeños, ir a Buenos Aires y encontrarnos con una cantidad impresionante de gente fue, hasta ahora, lo máximo”, aseguró.
La largada, el recorrido y la llegada dejaron sensaciones distintas entre los integrantes del grupo. “Cada uno tuvo sus aventuras y sus momentos, pero haber estado fue realmente hermoso”, agregó.
El deporte como bienestar
Para cerrar, Santiago alentó a sumar alguna actividad física, más allá del nivel o las metas. “La actividad física permite que cada uno pueda superarse mentalmente. La parte física va generando mejoras con el tiempo, pero haciendo un mínimo ya se consigue bienestar. Desde la actividad física, la cabeza va creciendo”, concluyó.