Santucho advierte sobre un peligroso relato que busca reescribir la historia de la dictadura
¿Están intentando reescribir la historia de los años más oscuros? Luis Horacio Santucho rompe el silencio y revela los peligrosos discursos que buscan cambiar la narrativa sobre la dictadura y la violencia política, en una entrevista que no dejará indiferente a nadie.
En el marco de un nuevo aniversario del golpe cívico-militar, el referente de derechos humanos Luis Horacio Santucho lanzó una advertencia contundente sobre los intentos de instalar una mirada que responsabiliza exclusivamente a las organizaciones armadas por la violencia política en la Argentina. En una extensa entrevista con Radio Panorama, el abogado analizó el pasado reciente, el presente político y la necesidad imperiosa de sostener la memoria colectiva frente a lo que calificó como una “pulverización de la historia”.
Santucho planteó que se está elaborando un discurso donde las organizaciones aparecen como las únicas responsables, pero argumentó que es crucial entender que los males del país comenzaron mucho antes. “Es importante decir que los males del país comienzan mucho antes, con el golpe de 1930”, sostuvo, ubicando el origen de la inestabilidad institucional en una larga secuencia de interrupciones democráticas.
¿Una generación sin canales?
En esa línea histórica, el referente explicó el contexto que vivió una generación completa. Durante décadas, la juventud no encontró canales para expresarse políticamente dentro del sistema. “Hubo una generación brillante que no pudo canalizar sus ideas en democracia y, en ese contexto, algunos optaron por la vía armada”, afirmó Santucho. Remarcó que estos sectores no fueron los únicos responsables de la violencia, sino parte de una historia nacional mucho más compleja y profunda.
El abogado no solo miró hacia atrás, sino que también alertó sobre los signos preocupantes del clima actual. Señaló con preocupación el crecimiento de discursos de odio que circulan impunemente. “Hoy vemos apologías de la violencia en redes sociales, mensajes que llaman a atacar a determinados sectores”, observó. Para Santucho, este fenómeno forma parte de una clara degradación del debate público que debe ser contenida.
La justicia y la verdad histórica
Respecto a las discusiones que se impulsan desde el ámbito político, cuestionó duramente los intentos de relativizar lo ocurrido durante la última dictadura. Advirtió que no solo se intenta negar lo sucedido, sino que en algunos casos se busca reivindicar ese accionar represivo. Frente a esto, apeló a la institucionalidad: “La verdad está en los juicios de lesa humanidad, donde hubo condenas pero también absoluciones, lo que demuestra que la Justicia actuó con pruebas”.
Santucho defendió con firmeza la importancia de sostener el proceso de memoria, verdad y justicia. Rechazó lo que consideró un intento de “pulverizar la historia” y recordó que existen pruebas contundentes sobre los crímenes cometidos. “Los vuelos de la muerte fueron reconocidos por los propios responsables. No hay dos versiones, hay una verdad histórica”, enfatizó, cerrando cualquier puerta a la duda sobre los métodos del terrorismo de Estado.
Consultado sobre el debate en torno a las cifras de desaparecidos, consideró que se trata de una discusión estéril, aunque inevitable frente a los cuestionamientos actuales. Explicó que la naturaleza misma de los crímenes impide una contabilidad definitiva: “Muchos cuerpos nunca podrán recuperarse, y eso explica por qué seguimos hablando de determinadas cifras”.
El valor de la democracia
En medio de un análisis crítico, el referente también subrayó la importancia de discutir el pasado, pero siempre dentro de un marco democrático. “Estamos hablando de hechos de hace 50 años. Hay que debatirlos, pero en democracia”, afirmó. Santucho planteó que si no se busca activamente la verdad, esta se pierde, y con ella se desvanece la posibilidad de comprender la historia propia.
Finalmente, destacó el valor del sistema democrático como la única herramienta válida para construir una sociedad más justa. Concluyó con un llamado a la acción colectiva: “La democracia, con todas sus dificultades, es el camino que elegimos hace más de 40 años. Hay que fortalecerla todos los días”. Su mensaje cerró como una advertencia y una esperanza, un recordatorio de que el futuro se construye con memoria y con el compromiso inquebrantable con las instituciones.