Sasha, el labrador que robó el corazón de Rosario paseando en autos antiguos

Un labrador de seis años se convirtió en una celebridad en Rosario: viaja en el asiento del acompañante de un Ford A de 1930 y su dueño asegura que la gente ya ni mira el auto.

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Sasha, el labrador que robó el corazón de Rosario paseando en autos antiguos
Sasha, el labrador que robó el corazón de Rosario paseando en autos antiguos

En un café del centro rosarino, Sasha espera sentado en su silla con una postura regia, mientras su dueño, Rodolfo Soler, de 77 años, lo observa firme y seguro. El labrador, que lo acompaña desde hace seis años y medio, es su compañero inseparable: "Es mi tercera pata", dice Rodolfo, y no exagera.

La historia de este dúo atípico comenzó cuando Sasha tenía apenas 35 días. Desde entonces, no se separan ni un minuto. "Él está las 24 horas conmigo y no se separa", remarcó Soler en diálogo con La Capital. Tanto es así que, cuando lo invitan a algún lado, la condición es clara: "Si voy con el perro, con mucho gusto; si el perro no puede ir, les agradezco".

Pero el vínculo va más allá de la rutina. Rodolfo recuerda con emoción los momentos difíciles: "Tuvimos una dura experiencia cuando falleció mi mujer por un problema con una enfermedad. Sasha estuvo al lado mío durante esos dos años, estuvo pegado a mi mujer. Esas cosas explican lo que la gente no entiende de por qué estoy pegado al perro. Todo lo que pasé y lo que me aguantó ese perro para mí no tiene precio", reveló.

Un copiloto que opaca a los autos

La dupla recorre las calles de Rosario a bordo de los autos antiguos que Rodolfo colecciona, como el Ford A modelo 1930. Sin embargo, el protagonismo se lo lleva Sasha, que viaja en el asiento del acompañante y deslumbra a los transeúntes. "Ya no miran el auto, miran al perro, aunque parezca mentira", admitió el dueño.

La popularidad del labrador es tal que, según Rodolfo, "debe tener dos millones de fotos" y "la mitad de Rosario conoce al perro". En los semáforos, la gente se acerca a sacarle fotos, y en los eventos de autos clásicos, como los del Rosario Autos Sport (RAS), Sasha se convierte en la estrella: "Vas a un evento y le sacan 700 fotos al perro y una sola al auto", contó entre risas.

Además, algunos de sus autos tienen el volante a la derecha, lo que genera una confusión divertida: "Parece que el perro va manejando. Como el perro va del lado donde normalmente va el volante en otros autos, la gente se confunde en el momento", explicó.

La pasión por los autos antiguos

Rodolfo, que vivió varios años en Estados Unidos, asegura que su amor por los autos viejos viene de lejos. Su padre le regaló su primer auto, un Ford T modelo 27, cuando tenía 14 años. "De ahí siempre me picaron los autos viejos", resaltó.

Desde 2004, cuando compró el Ford A, se dedicó a restaurarlo por completo. "Lo hice cero kilómetro, así que ando y voy a seguir andando hasta que me muera. He viajado a Punta del Este, a Misiones y a Mendoza con el Ford A y nunca tuve problemas", añadió.

Su colección incluye cinco autos: además del Ford A, una Coupé Fiat 1500 "impecable", una Ford V8 modelo 1936 de cuatro puertas con "cola de pato" (de la que solo quedan tres unidades en Argentina), una Coupé V8 modelo 1946 y un Fiat 600 modelo 1980, que le recuerda su juventud: fue su primer auto propio a los 21 años.

El sábado pasado, Rodolfo participó en San Nicolás del encuentro por los 100 años de Ford, aunque confesó que cada vez le cuesta más por problemas de cadera. De todos modos, no piensa dejar de lado su pasión ni a su fiel compañero: "Donde voy con los autos va el perro", sentenció.

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