Se acabó la gratuidad: los partos de extranjeras se desplomaron un 95% en Orán
¿Se imaginan un hospital que antes atendía 50 partos de extranjeras por mes y ahora apenas recibe 4? Los números que cambiaron la frontera.
La decisión del Gobierno provincial de cobrar la atención médica a pacientes con residencia transitoria cambió drásticamente el panorama en los hospitales del norte salteño. A un año y medio del decreto de Gustavo Sáenz, los números en Orán muestran un vuelco radical.
La medida, que busca priorizar los recursos de los contribuyentes salteños, liquidó prácticamente la histórica demanda que saturaba quirófanos y salas de maternidad en la frontera.
¿Qué pasó en el Hospital San Vicente de Paul?
En uno de los centros de cabecera más importantes del departamento oranense, la concurrencia de pacientes provenientes de Bolivia sufrió un verdadero desplome: las atenciones cayeron cerca de un 95% desde que se implementó el arancelamiento obligatorio para prácticas programadas.
La gerenta del nosocomio, Silvia Gutiérrez, detalló que antes asistían entre 30 y 50 partos por mes de mamás bolivianas que cruzaban desde Bermejo, atraídas por la gratuidad del servicio y la posibilidad de tramitar la nacionalidad y el DNI argentino para sus hijos. Hoy, apenas registran entre 3 y 4 pacientes extranjeras por mes, en su mayoría por emergencias viales en la Ruta Nacional 50.
¿Cuánto cuesta un parto ahora?
Desde la Maternidad recordaron que un parto normal tiene un costo base de $700.000 por día de internación, pudiendo alcanzar los $2.000.000 por atención integral. Las autoridades aclararon que el protocolo de guardia se mantiene firme: cualquier urgencia o riesgo de vida se atiende de inmediato sin mirar el pasaporte, pero toda práctica programada debe pagarse por adelantado.
Para los vecinos de Orán, Aguas Blancas y todo el departamento norteño, esta reducción drástica representa un alivio directo en las guardias del hospital público: más turnos disponibles, menor tiempo de espera en la maternidad, insumos mejor resguardados y una optimización real de los fondos provinciales, garantizando que el presupuesto de salud se destine prioritariamente a las familias que pagan impuestos en la región.